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El excanciller de Nicaragua Francisco Aguirre Sacasa (1997-2002) fue arrestado en Managua, acusado por el delito de “robo con fuerza” de dos campanas en una parroquia de la ciudad colonial de Granada (Pacífico), informó este sábado la Policía Nacional. Aguirre, quien representó a Nicaragua en Washington bajo la Administración del presidente Arnoldo Alemán y uno de los personajes públicos más críticos del actual mandatario, Daniel Ortega, fue presentado como “tope” (receptor de objetos robados), ante medios de comunicación del Gobierno. La “Policía Nacional allanó y ocupó en casa de Francisco Javier Aguirre Sacasa dos campanas de material de bronce, propiedad de la parroquia San José Obrero, de Granada, que refirió haber comprado”, informó un oficial, en una conferencia divulgada por medios oficialistas. Según la acusación policial, el también exdiputado y exfuncionario del Banco Mundial de 75 años compró la campanas en 100 dólares a un grupo de delincuentes, uno de los cuales, José Bermúdez, dijo haberle vendido antigüedades en otras ocasiones. La parroquia San José Obrero denunció el robo de las campanas el pasado día 3, en medio de una ola de ataques contra la Iglesia católica, incluidos el asesinato de un creyente y el incendio parcial de la Catedral Metropolitana de Managua, que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) atribuyó al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), liderado por Ortega. En un extracto de un video presentado por la Policía, donde se observa a Aguirre brindar declaraciones a una oficial, se escucha que este admite haber pagado 50 dólares por cada campana. En otro video se ve a uno de los supuestos ladrones, Noel Díaz, afirmar que participó en el robo, aunque duda del lugar. “Llegamos a cometer el robo de las campanas de la iglesia de La Cruz”, dijo, “de la iglesia Obrero”, corrigió. Junto con Díaz, la Policía acusó de la extracción de las campanas a José Ramiro Bermúdez, Félix Rivas y el prófugo Darwin Martínez, todos con antecedentes delictivos, de acuerdo con la Policía Nacional. Aguirre, quien es un declarado opositor del sandinismo, suele brindar declaraciones a medios independientes, en las que asegura que Ortega no es bien visto en Washington.

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El Cristo del Corcovado, la más icónica imagen de Brasil en el mundo, así como el cerro de Pan de Azúcar, el acuario y la rueda gigante, principales atracciones turísticas de Río de Janeiro, reabrieron este sábado sus puertas, pese a la aún preocupante expansión del virus en el estado homónimo.

A partir de este sábado, turistas y residentes cariocas pueden volver a visitar los sitios más buscados de la capital fluminense, que ha apostado en descuentos y un estricto protocolo de seguridad para atraer y reconquistar la confianza de los visitantes en medio de la pandemia del coronavirus, que ya deja más de 106.000 muertos en el país.

Las atracciones ya tenían el permiso para retomar las actividades desde julio, en medio de la «nueva normalidad» que vive Río desde hace mes y medio, pero decidieron esperar un mes más por cuestiones de seguridad.

«Es una experiencia diferente, con nuevos protocolos, pero es una emoción enorme poder vislumbrar la ciudad de nuevo desde aquí arriba», dijo a Efe la pedagoga Talita Rosa Mansur, quien se atrevió a dejar su residencia para matar la nostalgia del Cristo Redentor, cerrado desde mediados de marzo.

Situado en la cima del cerro del Corcovado en el Parque Nacional de la Tijuca, el santuario del Cristo Redentor regala a los visitantes una vista panorámica de la ciudad y había suspendido sus actividades en marzo, cuando entraron en vigor las medidas de distanciamiento social impuestas para frenar el contagio del virus.

Para la reapertura, El Cristo, el Pan de Azúcar, el Acuario y la rueda gigante, entre otras atracciones turísticas de la ciudad, tuvieron que adoptar una serie de rigurosas medidas de seguridad.

Horarios de funcionamiento restringidos, número reducido de visitantes, obligatoriedad del uso de mascarillas, disponibilidad de alcohol en gel, respeto al distanciamiento social y reserva previa para las visitas son algunos de los protocolos adoptados en la «nueva normalidad».

Asimismo, decenas de militares han realizado una minuciosa desinfección de todas las instalaciones de las atracciones esta semana y orientado a los funcionarios sobre el mantenimiento de la limpieza.

La «Ciudad Maravillosa», que contabiliza casi 9.000 muertos y 80.000 casos confirmados del nuevo coronavirus, da así un paso más en su acelerado proceso de reapertura, pese a la todavía preocupante situación en el estado de Río de Janeiro.

«La reapertura del Cristo simboliza la reapertura de Brasil al turismo, al desarrollo, al cuidado ambiental, a toda preocupación social que el presidente (Jair Bolsonaro) ha tenido desde el inicio», dijo el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, en la ceremonia de reapertura del emblemático Cristo Redentor.

Si por un lado el retorno de los puntos más emblemáticos de Río ha provocado la desconfianza de muchos, por otro la decisión fue celebrada por decenas de turistas, quienes no dudaron en acudir a los puntos más concurridos de la ciudad y disfrutar del caluroso día de sol.

«Quise traer mi esposo inmediatamente porque él nunca había visto el Cristo. También porque quería recordar cómo era, pues la última vez que vine yo era una niña», señaló a Efe Tábata Chagas da Mata, de 23 años.

Y es que en medio de la aguardada desescalada, el movimiento en la ciudad este sábado fue intenso.

Mientras que centenas de cariocas disfrutaban el día en las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon, decenas de personas esperaban ansiosamente en largas colas a las puertas del cerro del Pan de Azúcar desde primera hora de la mañana para su turno en el emblemático teleférico, que conduce a una de las vistas más impresionantes de la ciudad.

OTROS ESTADOS TAMBIÉN APUESTAN POR REACTIVAR EL TURISMO Y OCIO

Así como Río de Janeiro, otros estados brasileños han apostado por reabrir sus puntos turísticos en los últimos días, volcados en un primer momento sobretodo al turismo interno debido a las restricciones de circulación vigentes en diversos países y que ha dificultado el desplazamiento entre naciones.

No obstante, el acelerado proceso de reapertura ocurre en momentos en que la pandemia sigue avanzando sin tregua en Brasil, el segundo país del mundo más azotado por la COVID-19, con más de 3,27 millones de infectados.

Pese a ello, Bahía, en el nordeste y el segundo estado brasileño con más casos, permitió la reapertura de algunos puntos turísticos y, esta semana, autorizó también el funcionamiento de bares, lo que llevó a centenares de personas a ocupar los barrios más bohemios de la capital regional, Salvador, esta madrugada.

La euforia por sentarse en una terraza después de tantas semanas de cuarentena era tanta que diversos clientes decidieron esperar horas a la espera por una mesa.

EL TURISMO SE DESPLOMA EN BRASIL

La reapertura de las atracciones es la esperanza del sector del turismo, que, desde el inicio de la pandemia en Brasil, a finales de febrero, fue el más castigado y es el que está «más lejos» del nivel de actividad verificado antes de la crisis.

De acuerdo con un informe de la Confederación Nacional del Comercio, Bienes y Servicios (CNC), las actividades turísticas ya dejaron de facturar 153.840 millones de reales (unos 28.342 millones de dólares) en los últimos cinco meses.

Desde mediados de marzo, el sector está operando con un 14 % de su capacidad de generación de ingresos, según explicó el economista de CNC, Fabio Bentes.

Pese a la reapertura, las perspectivas son poco optimistas: el turismo en Brasil solo deberá volver a los niveles anteriores a la pandemia en 2023.

«Nuestra proyección apunta una retracción del 32,1 % en la facturación real del sector este año, con perspectiva de volver al nivel pre-pandemia en el tercer trimestre de 2023», destacó Bentes.

EFE

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