Una monja, que asiste a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), ondea una bandera con la imagen del papa Francisco este martes 23 de julio de 2013, en Río de Janeiro (Brasil). EFE
La XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se inauguró hoy en Río de Janeiro con la llegada de la cruz peregrina y la imagen de la Virgen María al escenario de la playa de Copacabana, donde se congregaban cientos de miles de personas.
Una monja, que asiste a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), ondea una bandera con la imagen del papa Francisco este martes 23 de julio de 2013, en Río de Janeiro (Brasil). EFE
La misa de apertura será conducida por el arzobispo de Río, Orani Joao Tempesta, puesto que el papa Francisco se tomó el día de hoy de descanso después de la intensa jornada del lunes, cuando llegó a Río de Janeiro.
Antes de la llegada de los símbolos, una multitud esperaba en las arenas de Copacabana asistiendo a conciertos de música católica y rezando.
La JMJ se prolongará hasta el próximo domingo en esta ciudad brasileña, con la previsión de que el papa presida los principales actos y misas a partir del próximo jueves, dado que mañana visitará el Santuario Nacional de Aparecida.
La misa de hoy en Copacabana se celebra en una tarde desapacible, lluviosa y con viento, que no ha desalentado a los jóvenes, que desde todo el día esperaban ese momento entre cánticos, bailes, rezos, catequesis y excursiones por la ciudad carioca.
Enarbolando banderas de los países de donde proceden, un grupo de muchachos abrió la ceremonia, que prosiguió con la entrada de la Cruz de los Jóvenes llevada a hombros, así como un icono de la Madre de Dios, también cargado a hombros en procesión.
La conocida como «Cruz de los Jóvenes» es de madera, de casi cuatro metros de alta, sus brazos miden 1,75 metros y pesa 31 kilos.
Esta cruz fue entregada por el papa Juan Pablo II a los jóvenes en 1984 cuando creó estas jornadas y desde entonces ha sido llevada por todos los rincones del mundo y presidido todas las JMJ.
La cruz fue colocada en el centro del palco, levantado en un lateral de la playa de Copacabana, que está inspirado en las líneas irregulares de las montañas de Río de Janeiro y tiene una capacidad para cuatro mil personas.
Al inicio del rito pronunciará un discurso el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, dicasterio del que dependen los jóvenes. Río de Janeiro, 23 jul (EFE)
2013-07-24
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