Artículo aparecido en Infobae.com Argentina, edición América, que decidimos reproducir en Minuto30.com por considerarlo de interés para todos:
Colombia es un país atractivo para los inversores extranjeros más allá del conflicto con las FARC. Exhibe una armonía ortodoxa en variables macroeconómicas claves como la deuda pública, la disciplina fiscal o las reservas.
Un país latinoamericano jaqueado hace 45 años por una guerrilla narco que lleva los índices de asesinatos, secuestros y robos a lo más alto de los rankings mundiales, no tiene de qué preocuparse en lo referido a sus cuentas nacionales.
Al igual que su déficit fiscal, su deuda pública está bajo absoluto control: oscila en torno al 35% y 45% del producto desde que asumió Álvaro Uribe.
Por esa razón, Colombia integra un rótulo mucho más decoroso que el de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España, por sus siglas en inglés) golpeados por sus crisis de endeudamiento y rojo fiscal.
El banco británico HSBC la incluyó entre los «CIVETAS» (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica), países estables y de los que se espera una expansión sostenida y sustentable.
Uribe tiene derecho al alardeo. Hasta hace no muchos años Colombia era catalogada por los más pesimistas como un «Estado fallido».
Las reservas internacionales, que expresan la capacidad de un país para hacer frente a eventuales crisis, son un buen indicador en ese sentido: crecieron 61,5% desde que el actual mandatario asumió en 2002, hasta alcanzar los 23.585 millones de dólares.
Tampoco el congelamiento de las relaciones comerciales con Venezuela, motivado por el enfrentamiento abierto entre Hugo Chávez y el gobierno de Uribe, hirió de gravedad al saldo comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones) de Colombia. Aunque el intercambio bilateral entre ambos países cayó un tercio respecto de 2008, Colombia compensó la baja con exportaciones a otros países -principalmente a los EEUU, China y México- y cerró con U$S 1665 millones a favor su balanza comercial de 2009, frente a los U$S 470,9 millones del año anterior.
La estabilidad lograda por Uribe hizo de Colombia un destino atractivo para el capital. Las inversiones extranjeras directas (IED) en el país crecieron 58% en 2008 en relación a 2006.
El próximo presidente dormirá tranquilo si de cuentas nacionales se trata. Podrá dedicarse entonces a resolver problemas económicos mucho más graves y palpables para el ciudadano común, deudas pendientes de la gestión de Uribe: una tasa de desempleo que no bajó del 11% en todo su mandato; una inflación anual que, si bien es controlable, aún golpea al salario real y una regresiva distribución del ingreso.
2017-03-15
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