Antes de ser enviado al centro penitenciario, su abogada insistió en que debía recibir una valoración médica de Medicina Legal para comprobar que padece un trastorno mental, solicitud que fue rechazada por un juez.
Por la desaparición y asesinato de su expareja, Ilse Amory Ojeda, Valderrama permanece en una cárcel de máxima seguridad y afronta delitos como desaparición forzada, feminicidio agravado y ocultamiento de material probatorio.