Opinión

Recordando

Recuerdo que ese lunes el barrio entero se estremeció. Los relojes marcaban las cinco y media de la tarde cuando todos corrían en la misma dirección; las miradas, de propios y extraños, estaban puestas en la carrera 49 con la calle 100, en el barrio Santa Cruz. Acababan de asesinar a Jaime, el barbero más reconocido de aquel sector de la ciudad. Su cuerpo diminuto quedó boca abajo, remojado en su tibia sangre, a un lado de la silla giratoria donde atendía a sus clientes. En los rostros de vecinos, amigos, familiares y curiosos se reflejaba un mar de dudas; dudas que irían creciendo y entretejiéndose hasta formar un relato, o muchos relatos, acerca de la muerte de Jaime.

Usando la misma barbera —milimétricamente bien afilada, con la que embellecía a la humanidad quitándole algunos pelos de más—, Jaime fue asesinado. Con la yugular rota se esfumaron todos los sueños de aquel recordado personaje, quien a pesar de las vicisitudes siempre saludaba y se despedía con una fugaz sonrisa.

La policía llegó al lugar de los hechos, apartó a los curiosos y empezó a preguntar si alguien había visto o escuchado algo. En medio del tumulto un hombre de mediana estatura, tez trigueña, contextura gruesa y ojos tristes musitó:

—yo pasaba por aquí, por el andén del frente, cuando escuché una leve discusión y nada más; parecían más voces de reclamo. No hubo insultos o palabras soeces, solo unas voces que tronaban como relámpagos. Nunca creí que esas palabras fuertes y poco entendibles terminarían en un homicidio.

—¿Vio al homicida? ¿Vio que alguien corría? —preguntó el policía.

—No, señor agente, no vi a nadie salir ni correr. Quien mató a Jaime debió tener un pacto con el diablo; nadie lo vio entrar ni salir.

Estaba en mi sillón haciendo memoria y tratando de escribir la crónica de un suceso real ocurrido en los años setenta, cuando apenas era un niño. Con una nitidez inexplicable rondan en mi mente las imágenes de aquel asesinato que dejó de luto a todo el barrio, un barrio pequeño para aquella época.

Haciendo una pausa en mi ejercicio literario, me paré a descansar un poco, abrí el periódico y, ¡vaya noticia! Otra vez nos rajamos: solo el 1 % de los alumnos alcanza niveles altos, según pruebas PISA. En el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que evalúa a estudiantes de 15 años en 91 países, los resultados promedio de Colombia en 2025 fueron aproximadamente los mismos de 2022. Sin embargo, el país continúa muy por debajo del promedio de la OCDE en las tres competencias evaluadas. El 71 % de los alumnos no alcanzó el nivel mínimo esperado en Matemáticas, y el 55 % tampoco lo hizo en Lectura. Lo anterior equivale a decir que Colombia retrocedió en matemáticas y lectura, y apenas registró una leve mejoría en ciencias. En general, los estudiantes que alcanzan los niveles superiores en las tres competencias son apenas el 1,1 %, mientras que los que no logran llegar a niveles básicos representan el 43,9 % (Periódico El Colombiano, 9 de septiembre de 2026).

Después de leer tan desgarrador informe, quedé estupefacto; por un momento me asaltaron muchas dudas envueltas en una enorme tristeza: ¿quién va a leer lo que escribo y escribiré, si los muchachos hoy no saben y no quieren leer? ¿Para quién estoy escribiendo? ¿Quién leerá mi crónica de la muerte de Jaime? Tengo claro que la lectura es la llave maestra que abre las puertas del pensamiento crítico, la creatividad y la empatía en los jóvenes, permitiéndoles comprender el mundo con mayor profundidad. Si las nuevas generaciones abandonan por completo la lectura, nos encaminaremos hacia una sociedad frágil y vulnerable, donde predomine la superficialidad intelectual, la manipulación informativa y la incapacidad para debatir con argumentos sólidos, erosionando así los valores esenciales de la convivencia y el desarrollo colectivo.

Los pájaros cantan, aunque no tengan público; sus trinos se convierten en conciertos invisibles, música sin taquilla y ecos en el vacío. De mi parte seguiré tratando de escribir, así los lectores sean cada vez menos.

Me da por pensar y creer que el estancamiento educativo reflejado en las evaluaciones internacionales —pruebas PISA— evidencia una brecha alarmante que exige superar la apatía institucional y apostar en Colombia por una enseñanza rigurosa y efectiva. Este panorama se ve agravado por el uso descontrolado de las plataformas digitales, cuyos algoritmos priorizan la distracción sobre el conocimiento y el placer sobre el saber, afectando la concentración y el rendimiento de los estudiantes. Para revertir esta tendencia, es indispensable consolidar políticas públicas que fortalezcan las aulas y promuevan un uso más responsable de la tecnología, garantizando así cimientos sólidos para las próximas generaciones. Es hora de pensar y crear, no de prohibir; siempre recuerdo aquella frase: «Prohibido prohibir». No es prohibiendo como los jóvenes se educan, sino dándoles razones y haciéndolos conscientes de la importancia de educarse para sortear las vicisitudes a las que se tendrán que enfrentar en el futuro.

Paré mi relato, dejé a un lado a Jaime el barbero, cerré el computador y me puse a pensar qué escribir.

Publicado por:
Minuto30.com

¡Huyeron por temor! 21 personas se desplazaron de zona rural de Remedios tras asesinato de líder social

Las autoridades no descartan que más familias abandonen sus viviendas durante las próximas horas.

Fiscalía imputa a alias ‘Chalá’ por secuestro y homicidio del periodista Mateo Pérez en Briceño

El procesado enfrenta varios cargos agravados, pero no aceptó las acusaciones formuladas por la Fiscalía.

«No habrá atajos ni privilegios»: contundente respuesta del Gobierno De La Espriella a la propuesta de alias «Pinocho»

La institucionalidad invitó a alias "Pinocho" a pasar de las declaraciones mediáticas a los hechos

¡Cayó alias ‘Pepe’! Señalado de coordinar extorsiones para el grupo delincuencial Pachelly en Bello

La captura hace parte de una investigación del Gaula que ya deja 18 integrantes de…

¡Cayeron con todo el arsenal! Ejército halló depósito del Clan del Golfo en zona rural de Zaragoza

El hallazgo incluyó munición de diferentes calibres, uniformes, brazaletes, un dron y equipos de comunicación.

Yina Calderón se quiebra al hablar del traslado de Epa Colombia rumbo a una audiencia

Calderón cuestionó el procedimiento y planteó la posibilidad de que Barrera cumpla su condena en…