El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (2-i), y el alto consejero para el posconflicto, Rafael Pardo. EFE
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (2-i), y el alto consejero para el posconflicto, Rafael Pardo. EFE
El Laboratorio volvió a reunirse en esta cuarta edición que congrega a 120 personas de doce países,para diseñar diez soluciones innovadoras a problemas de la comunidad de la zona, especialmente azotada por el conflicto colombiano.
En pleno proceso de postconflicto con la FARC, ahora convertido en partido político conocido como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, y de negociación -interrumpida en estos momentos – con la segunda guerrilla más fuerte del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), los participantes trabajan directamente con poblaciones afectadas.
Esta edición, organizada por la Secretaría General Iberoamericana, junto a la Alta Consejería para el Posconflicto de Colombia y la Gobernación de Nariño, está centrada en los ámbitos prioritarios del posconflicto en Colombia: derechos humanos, convivencia, desarrollo local alternativo, cultura de paz y reconciliación.
Uno de los grupos, formados por diez personas procedentes de distintos países y formaciones académicas diversas, recopila la experiencia de la comunidad indígena Inga que se unió para resistir a las presiones y la violencia de la guerrilla.
“Estamos identificando las metodologías que utilizaron para alcanzar la paz y erradicar los cultivos ilícitos”, dijo uno de los integrantes del proyecto, Darwin Muñoz, quien explicó que “el fin es que ellos puedan transmitir sus conocimientos por medio digital y de la radio”.
Otro de los proyectos se centra en construir un biodigestor de bajo coste para que los campesinos de la zona aprovechen los excrementos de los animales en la producción de gas metano que puede ser usado después en los hogares.
“Cualquier familia campesina cría cerdos o gallinas, pero muchas veces no sabemos las repercusiones que trae su crianza, esto nos va a permitir utilizar un residuo muy potencial para sacar el biogás que permitirá a las familias cocinar y reducimos la tala de bosques o los vertidos en el agua”, aseguró Liliana Armero, colombiana que participa en este proyecto.
Además del intenso trabajo que se respira en el Laboratorio, más de una docena de conferencias tendrán lugar hasta el cierre del mismo, el próximo sábado 23 de febrero.
Temas como la desigualdad digital, el papel de las víctimas en el conflicto, la participación ciudadana en las democracias o el poder de las mujeres afrodescendientes e indígenas en las tecnologías serán puestos encima de la mesa a cargo de diversos especialistas.
El laboratorio cerrará con la presentación final de los proyectos en un evento en el que también participará el Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, y el gobernador de Nariño, Camilo Romero.
Este espacio sigue los pasos de las ediciones anteriores celebradas en Veracruz (México) en 2014, Río de Janeiro en 2015 y Cartagena en 2016, de las que salieron resultados como la aplicación Aetrapp que permite a cualquier persona distinguir al Aedes Aegipty, el mosquito que transmite el zika y la malaria, de uno común.
EFE
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