Foto tomada de redes sociales.
La investigación sobre la misteriosa muerte de la familia bogotana en un hotel de San Andrés ha tomado un giro crucial con nuevas revelaciones que ponen en el ojo del huracán las condiciones del Hotel Tone II. Una huésped que se alojó en el mismo establecimiento días antes de la tragedia ha denunciado una serie de anomalías, incluyendo fuertes olores a químico y deficiencias en las instalaciones, que resuenan inquietantemente con los reportes previos de la familia fallecida.
Norha Ismaelina Castillo Castro, académica y directora de posgrados de la Universidad Santo Tomás, compartió su preocupante experiencia en el Hotel Tone II entre el 28 de junio y el 2 de julio, justo días antes de que Tito Nelson Martínez Hernández, Viviana Andrea Canro Zuluaga y su hijo Kevin Matías Martínez Canro fueran encontrados sin vida en una de sus habitaciones.
Castillo relató que su estadía, un paquete “todo incluido” de aproximadamente 5 millones de pesos, inició con inconvenientes: no había habitación asignada a su llegada. Al ser finalmente ubicada, la primera habitación asignada a su nieta y su mamá en el segundo piso presentaba un “olor asqueroso, como a soda cáustica”, un químico fuerte para la limpieza de baños. Tras insistir, fueron reubicadas al quinto piso, donde, sin embargo, encontraron filtraciones de agua en el techo. Posteriormente, en una habitación del sexto piso, el aire acondicionado no funcionaba y faltaban elementos básicos.
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Estos testimonios se suman a las denuncias previas de la familia fallecida, quienes también reportaron a la gerencia del hotel olores extraños y fallas en la ventilación de su habitación (la 404), incluso solicitando un cambio de cuarto que les fue negado. Los familiares de Viviana Canro afirman tener audios y chats que respaldan estas quejas.
Adicionalmente, Castillo señaló irregularidades estructurales en el hotel, mencionando obras en los pisos superiores con huéspedes aún alojados, un edificio que “se mueve con la brisa del mar” y varillas expuestas en las escaleras. También denunció la mala calidad de la comida y la insatisfacción general de otros visitantes.
La combinación de estas quejas previas, el misterioso fallecimiento de la familia y la hipótesis de una posible intoxicación, han encendido las alarmas sobre las condiciones de seguridad y la atención a los protocolos del Hotel Tone II. Las autoridades continúan con la investigación exhaustiva, mientras la sociedad exige respuestas claras y contundentes para prevenir futuras tragedias en destinos turísticos.
Foto tomada de redes sociales.
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