Le doy gracias al Creador que me dio esta maravillosa experiencia. A la Virgen que nos cobijó en cada paso.
Equipo, voluntarios y queridos amigos que caminaron conmigo en esta campaña:
Les escribo hoy con el corazón lleno de una dulce melancolía y una gratitud que no alcanza a describir ninguna palabra.
Gracias… gracias infinitas por todo lo que dieron. Cada abrazo bajo la lluvia, cada palabra de afecto, cada foto que nos tomamos, cada idea nacida con ilusión. Me siento feliz por cada kilómetro recorrido con cansancio en el cuerpo, pero fuego en el alma. He visto nuestra entrega total, sin desfallecer aún en los ataques más feroces, siempre pudo más nuestro amor profundo por Colombia.
Esa noble terquedad de quienes soñamos en grande, quienes no nos conformamos, quienes esperamos más, me conmueve.
Fueron meses que quedarán grabados en mi memoria para siempre. Este cierre me llena de nostalgia. Duele cerrar un capítulo donde pusimos tanto amor, tantas lágrimas, tantas risas y tantas esperanzas. Duele saber que ya no serán las mismas madrugadas ni los mismos caminos juntos. Es una despedida que se siente pesada en el pecho, porque lo que vivimos fue real, fue bello y fue nuestro.
Sin embargo, en medio de esta melancolía, late con fuerza un sentimiento más grande: el orgullo inmenso que siento por cada uno de ustedes. Juntos demostramos que cuando el corazón y la convicción se unen, se pueden tocar sueños que parecían imposibles.
Y aunque hoy cerramos esta etapa, estoy convencida de que lo mejor para Colombia sigue por delante, lo mejor está por venir. Lo que sembramos con tanto amor no se pierde. Hoy somos más fuertes, más sabios y más unidos, listos para seguir construyendo ese país que nos merecemos.
Esta elección también nos deja una enseñanza que no podemos olvidar. Más allá de los candidatos, más allá de las diferencias ideológicas, existe un valor que debe unirnos a todos: la democracia.
La posibilidad de que los colombianos podamos elegir libremente a quienes nos gobiernan es un privilegio que muchas veces damos por sentado. Pero la democracia no es indestructible. Hay que cuidarla, protegerla y defenderla todos los días.
Durante esta campaña vimos ataques, mentiras, desinformación y polarización. Vivimos tiempos difíciles. Sin embargo, nada de eso puede hacernos renunciar a la defensa de las instituciones que garantizan nuestra libertad.
Los gobiernos pasan. La democracia debe permanecer.
Pasan los buenos y los malos gobiernos. Los colombianos podemos superar malos gobiernos. Podemos corregir errores. Podemos elegir nuevamente. Lo que no podemos permitir es que desaparezcan las instituciones que hacen posible esa alternancia.
Por eso el reto que tenemos hacia adelante es más grande que cualquier elección. Es preservar una Colombia donde existan elecciones libres, separación de poderes, respeto por las cortes, por el Congreso, por la Constitución y por las reglas que nos permiten convivir en libertad.
Y esa tarea exige grandeza. Exige sanar heridas, dejar atrás resentimientos y entender que el futuro del país vale más que cualquier diferencia política.
Los llevo en mi corazón con gratitud y amor eterno. Gracias por tanto. Como siempre y por siempre, vamos por una Colombia más grande, más justa, más libre.
Derrotaremos al neocomunismo y su alianza con el narco terrorismo y la corrupción. Cómo siempre seguiremos defendiendo la Constitución y las instituciones. Colombia siempre por encima de todo, Colombia siempre nuestra prioridad. No vamos a parar hasta que Colombia se encuentre nuevamente su ruta hacia la libertad.
El hombre era requerido por autoridades internacionales por su presunta participación en una red de…