El pentágono admite que los restos de algunas víctimas del 11-S acabaron en un basurero. Los familiares han condenado un acto “escandalosamente cruel” que sienta un “terrible precedente”.
“Con gran pesar hemos leído los informes que indican que restos humanos de (las víctimas de) Shanksville y el Pentágono recibieron el mismo tratamiento indigno que los restos del World Trade Center”, afirmó Diane Horning, de la organización “Familiares del World Trade Center por un Entierro Digno”, en un comunicado de prensa.
Los familiares respondieron así a un informe del Pentágono que los restos de algunas de las víctimas del 11S que no pudieron ser identificadas en su momento se enviaron a la morgue de la base de la Fuerza Aérea en Dover (Delaware) para ser incinerados y arrojados posteriormente a un vertedero.
“Cruzaron la línea divisoria entre la decencia y la conveniencia causando un gran dolor entre amigos y familiares”, lamentó Horning, quien recordó que llevan diez años diciendo que tirar los restos en un vertedero no sólo es un acto “escandalosamente cruel” sino que también sentó un “terrible precedente”.
Los familiares de las víctimas denunciaron que la confirmación del destino final que tuvieron los restos de algunos de sus seres queridos les provoca un profundo dolor “en lo inmediato” y también abre las puertas para que se produzcan “nuevos y similares actos atroces”.
Años pidiendo justicia
Por último, tras recordar que llevan “años” pidiendo justicia, Horning criticó que los tribunales permitieran “a gente como el alcalde Michael Bloomberg” pensar en sus seres queridos como “escombros”, e hicieron un nuevo llamamiento para que se establezcan protocolos que impidan “que algo tan horrible vuelva a ocurrir”.
El secretario de Defensa, Leon Panetta, ordenó en noviembre pasado investigar la gestión de la morgue militar de Dover, a la que llegan los cadáveres de los soldados muertos en Irak y Afganistán, después de que saliera a la luz el extravío y manipulación indebida de algunos restos.
Se trata de restos de algunas de las víctimas que perecieron el 11S en el ataque contra el Pentágono y en el avión que se estrelló en el campo de Shanksville (Pensilvania), que no pudieron ser identificados en su momento y que fueron enviados en un contenedor a Dover, donde fueron quemados y desechados.
El Pentágono ya reconoció el año pasado tras una investigación interna que extravió partes de los cadáveres en dos ocasiones en 2009 y manipuló indebidamente otros sin consultar a las familias, por lo que su director, Leon Panetta, ordenó crear un comité para analizar la gestión de la morgue y emitir recomendaciones.
La revisión, dirigida por el general retirado John Abizaid, no especificó el número de restos humanos que fueron eliminados de esta manera. Según el informe son restos que no pudieron ser identificados, porque eran demasiado pequeños o estaban carbonizados y no se les pudo hacer análisis de ADN.
Con información de 20minutos.es
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