Las autoridades militares de EE.UU. intentan rescatar hoy los cuerpos de los dos últimos militares del grupo de once que murieron al caer esta semana un helicóptero en aguas del Golfo de México, en el noroeste de Florida.
Los dos últimos cadáveres de militares por rescatar están atrapados en el fuselaje del Black Hawk accidentado, según señalaron a Efe portavoces de la base de la Fuerza Aérea de Eglin.
Buzos de la Guardia Costera y del Ejército esperan recuperar los cuerpos y los restos de la aeronave con ayuda de una barcaza que llegó hoy desde Alabama, en una operación que prevén durará unas ocho horas, dependiendo de las condiciones climáticas.
La noche del martes pasado, siete marines del grupo de operaciones especiales de la base de Lejeune, en Carolina del Norte, y cuatro soldados de una base de la Guardia Nacional en Luisiana, se accidentaron cuando realizaban entrenamientos en la aeronave.
Las autoridades, que investigan las causas del siniestro, han señalado que la espesa neblina en el área pudo haber sido un factor del siniestro.
Los equipos de socorro rescataron ayer los cuerpos de nueve de las once víctimas, tras una operación de tres días que fue interrumpida y obstaculizada por la neblina.
Portavoces militares divulgaron hoy el nombre de los siete marines muertos.
El canal interoceánico en Navarre, en el condado de Santa Rosa, continúa cerrado para facilitar las últimas labores de rescate, en la zona conocida como Santa Rosa Sound.
Militares de la base pidieron a aquellos que hallen restos que puedan ser parte del helicóptero que los reporten a las autoridades para incorporarlos a la investigación. EFE
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