Bombero/ Tomada de archivo para ilustrar la nota/EFE
El bombero Cody Mooney de 31 años, tenía cuatro hijos y su esposa estaba embarazada, sin embargo, un cáncer cerebral cobró su vida.
El hombre fue despedido con una calle de honor después de conocerse la última cosa que deseaba.
El cuerpo del bombero fue escoltado por médicos, amigos, compañeros de trabajo y familiares en el pasillo de Littleton Hospital en Estados Unidos.
No falleció a causa de un incendio, murió por un tumor maligno en el cerebro que no le dio tiempo de conocer a su quinto hijo.
Aunque murió, Cody siguió salvando vidas, pues donó todos los órganos.
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