Resumen: Columna de análisis y opinión de Jorge Pareja sobre la aprobación unánime, en primer debate, de la revisión del POT de Medellín. Destaca que el proyecto actualiza el plan vigente desde 2014, recogió más de 14 socializaciones y un cabildo abierto, fortalece el mejoramiento integral de barrios y delimita sectores de ciencia y tecnología. Falta el segundo debate en la plenaria, previsto para el 4 de noviembre.
Medellín dio un paso grande en la noche de este lunes 19 de octubre: la Comisión Primera del Concejo aprobó por unanimidad, en primer debate, la revisión de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial (Proyecto de Acuerdo 104 de 2026). Fueron más de ocho horas de debate, con siete votos a favor y ninguno en contra. En una ciudad acostumbrada a las discusiones divididas, esa unanimidad es una excelente señal.
Soy partidario de este POT y quiero explicar por qué.
Una ciudad que por fin actualiza su carta de navegación
El plan vigente es el Acuerdo 48 de 2014. Doce años después, Medellín es otra: crece distinto, se mueve distinto y enfrenta riesgos distintos. Actualizar las reglas era una tarea pendiente, y el Concejo la está cumpliendo en los tiempos previstos: la Alcaldía radicó el proyecto el 19 de agosto y la plenaria votaría el segundo y último debate el 4 de noviembre.
Un proyecto escuchado y mejorado
El ponente del POT, Andrés Tobón, recordó que el POT tuvo más de 14 socializaciones y un cabildo abierto, y que ha recibido más de 119 modificaciones desde que llegó a la corporación. Eso es lo que uno espera de un plan de ciudad: que se discuta, se ajuste y se enriquezca con voces distintas. Un POT que sale de un debate así llega más legitimado a la plenaria.
Barrios, conocimiento y riesgo: tres apuestas que valen la pena
La revisión fortalece el Mejoramiento Integral de Barrios, que busca que mejorar una casa signifique también mejorar la calle, el parque, el agua y la gestión del riesgo. La propia Administración reconoce que de cerca de 30 planes de legalización y regularización identificados solo cuatro habían sido adoptados, y esta revisión propone herramientas para que la planeación se convierta en obras. Para las familias de las laderas, eso es muy concreto. Esa mirada se complementa con el nuevo mapa de amenaza y riesgo y con la apuesta por frenar la informalidad y mejorar la vivienda.
También está la economía del conocimiento. Planeación Distrital propone delimitar sectores con vocación de ciencia, tecnología e innovación, como Futumed, Prado, San Ignacio, Perpetuo Socorro y los alrededores de EAFIT y la UPB. En Futumed, por ejemplo, confluyen Ruta N, la Universidad de Antioquia, el Parque Explora y el Jardín Botánico. Reunir universidades, empresas y centros de investigación con reglas claras de uso del suelo es la manera de que Medellín siga siendo la ciudad de la innovación, según lo explicó la directora de Planeación, Luz Ángela González.
Reconocimiento a quienes sacaron esto adelante
Vale la pena destacar el trabajo del concejal Andrés Tobón, coordinador de ponentes, y del equipo de Planeación, que armó un expediente de más de 17.000 folios con dos años de trabajo técnico y participación ciudadana. Construir consensos en un tema tan complejo no es fácil, y esta vez se logró.
Lo que sigue
Falta el debate definitivo en la plenaria de los 21 concejales. Habrá temas por afinar, como siempre en un plan de esta magnitud, y es sano que se sigan discutiendo con respeto. Pero el rumbo es el correcto: una ciudad que se ordena para crecer con vivienda digna, barrios mejor conectados, menos riesgo y más oportunidades. Ojalá el 4 de noviembre se repita el mismo espíritu de unidad.
Jorge Pareja es director de Minuto30. Esta columna refleja su análisis y opinión.
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