Resumen: Juan Casares, sobreviviente del choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo en Toledo (España), relató a BluRadio el frenazo, la evacuación por una ventana de emergencia y una escena que comparó con una película de zombies. Las autoridades confirman al menos 68 muertos.
Un relato en primera persona está poniendo rostro a la tragedia ferroviaria más grave del año en España. Juan Casares, uno de los pasajeros que iba a bordo del tren de Renfe que chocó contra otro convoy de Iryo este miércoles 28 de octubre en la provincia de Toledo, contó en el programa Mañanas Blu, de BluRadio, los momentos de angustia que vivió desde el frenazo inicial hasta su salida del vagón, en medio de una escena que comparó con una película de zombies.
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El siniestro ocurrió hacia las 8:54 de la mañana (hora de España), en el tramo comprendido entre Los Yébenes y Urda, en la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla. El AVE 2080 de Renfe, que había salido de la estación Puerta de Atocha a las 8:00 con 397 pasajeros, embistió por la parte trasera al tren 6076 de Iryo, que se encontraba detenido en la vía con 147 personas a bordo. Las autoridades de Castilla-La Mancha confirman al menos 68 fallecidos, una cifra provisional que podría aumentar mientras continúan las labores de rescate entre los vagones.
«Lo que sentimos es un frenazo tremendo»
Casares viajaba en el vagón de cola del convoy de Renfe con destino a Sevilla, adonde se dirigía por una reunión de trabajo. En diálogo con BluRadio, recordó que el maquinista intentó activar los frenos de emergencia, pero ya no alcanzó a detener la marcha.
«Lo que sentimos es un frenazo tremendo y ese frenazo… pues todos los que íbamos sentados en ese sentido salimos disparados», relató. La fuerza del impacto y el descarrilamiento lo sacaron de su puesto: «Ahí te das cuenta de que no controlas nada, o sea, es tan fuerte el impacto que tú no eres ya dueño de nada… sales volando (…) hasta que yo de mi butaca pasé a 10 o 15 metros de donde estaba sentado».
Tras el estruendo llegó un silencio absoluto. «Nadie dice nada y muy poco a poco empieza la gente a levantarse», contó. Con el temor de que otro tren viniera por la misma vía e impactara por la parte trasera, varios ocupantes rompieron una ventana de emergencia para evacuar el vagón descarrilado.
La escena afuera: «Parecía una película de zombies»
Al salir, el panorama fue todavía más impactante. Según el testimonio recogido por BluRadio, lo que vio «te recuerda más a una película de ficción, de zombies, a algo que realmente estás viviendo y está ocurriendo (…) la gente está por la calle deambulando, gente que te ayuda, gente ensangrentada, gente que no habla, gente que va un poco perdida».
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La reacción de los servicios de emergencia fue rápida. «Desde el impacto hasta que reaccionamos y logramos salir del tren pudieron pasar 10 minutos como mucho y ya había Guardia Civil allí, ambulancia muy rápido», afirmó Casares, quien destacó sobre todo la solidaridad de los vecinos de Urda, el municipio junto al lugar del siniestro: «Cogieron sus coches particulares y vinieron a evacuar a todos los que no estábamos gravemente heridos para llevarnos a un pabellón deportivo que habían adaptado las autoridades para atendernos y darnos agua».
A pesar de sufrir múltiples cortes en el rostro, el hombro, la cabeza, el tobillo y la espalda, Casares decidió volver a su casa tras ser evacuado para no saturar la atención médica: «Yo no he querido consumir el tiempo de los sanitarios allí porque había gente que lo necesitaba mucho más que yo (…) Doy gracias a Dios y estoy bien».
¿Qué se sabe de las causas del choque?
Según el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, el sistema de señalización y seguridad LZB dejó de funcionar hacia las 8:30 por un fallo de comunicación entre los ordenadores de la red, lo que detuvo automáticamente a varios trenes. Con el sistema caído, el centro de control de Adif en Atocha asumió el mando del tramo y autorizó al AVE de Renfe a reanudar la marcha «con normalidad», pese a que la vía seguía ocupada por el tren de Iryo y había una señal en rojo. El ministro calificó esa decisión de «inexplicable» y señaló que las conclusiones deberá extraerlas la investigación. Fuentes cercanas a Iryo indicaron a medios españoles que la maquinista de ese convoy aún estaba en conversaciones con el centro de control cuando ocurrió el impacto.
Es la segunda gran tragedia ferroviaria que sufre España en lo que va de año, después del choque de Adamuz (Córdoba) de enero pasado, y la más mortal desde el accidente de Santiago de Compostela de 2013, en el que murieron 80 personas.
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Adif mantiene suspendida la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras los equipos de emergencia, la UME y la Guardia Civil continúan el desescombro y la identificación de las víctimas.
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