Los fallecimientos del ministro de la Defensa Carlos Holmes Trujillo y el líder sindical Julio Roberto Gómez Esguerra, agregados a los 51.374 colombianos que al 24 de enero de 2021 habían perdido la batalla por la vida, nos está diciendo que el coronavirus no escoge víctima, condición social, hora, lugar u oficio, de tal manera que es necesario buscar otras estrategias para enfrentarlo, adecuadamente.
En septiembre de 2020, durante la reunión número 58 del Consejo directivo de la Organización Panamericana de la Salud, el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, había afirmado que “sin salud no hay desarrollo y sin desarrollo no hay sistema de salud sostenible”. Agregó que en Colombia la crisis se enfrentó de manera temprana, indicando que ha sido por fases, con información confiable y el acompañamiento de expertos y científicos. A su vez, agradeció la participación de la OMS/OPS a lo largo de todo el proceso.
En esa oportunidad, declaró “que se lleva a cabo un plan de reactivación denominado Nuevo Compromiso por el Futuro de Colombia, orientado a mitigar los impactos del covid-19 sobre la actividad productiva y a asentar las bases para una recuperación económica rápida sostenible y consciente socialmente, con un eje transversal de fortalecimiento de la salud pública”. Esto, soportado en tres bases esenciales:
“1. Proteger la salud de los colombianos: sin importar el lugar donde se encuentren, garantizando el avance y el acceso a la salud de los más vulnerables.
Sin lugar a dudas, sobre estos ejes fundamentales se debe trabajar (o seguir trabajando) de forma sistemática, organizada y productiva. El balance que debemos hacer (como estrategia para enfrentar adecuadamente lo que sigue de pandemia) de forma honrada y responsable, es:
Lo cierto es que a la fecha, lo que percibe el hombre de a pie y lo que dicen los gremios es que la salud, específicamente el personal de la primera línea que enfrenta la pandemia está desprotegido, cansado y sin condiciones laborales adecuadas; adicional, la dotación de insumos hospitalarios se tasa como deficiente. La mendicidad, el desempleo y la delincuencia atentan contra el tejido social, y los toques de queda impactan gravemente la reactivación económica y la conservación y/o generación de nuevos puestos de trabajo.
Es perentorio que los toques de queda sean planeados cuidadosamente, con estadísticas sectorizadas y con acompañamiento de las autoridades. Necesario controlar la indisciplina social, estimada en cientos de personas en las calles sin observar medidas sanitarias y sin autoridad alguna que las exija. Urge acompañar al comercio formal, para que siga en su labor ingente por sostener la producción y los puestos de trabajo.
Y lo más urgente, lo que no da espera, lo que no admite dilación; lo que la salud, el bienestar de la población, la educación, la economía colombiana grita: ¡vacunación inmediata!
La opinión del autor de este espacio no compromete la línea editorial de Minuto30.com
2021-04-20
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