Nunca permitas que nadie apague tu voz
Desde niña mi madre me enseñó que debo tener criterio propio, emitir opiniones, diferir con respeto. Como también, insistía en que para sobresalir nunca debía aplastar a nadie. Sino que debía brillar con luz propia, poniendo mis dones y talentos al servicio de otros.
Recuerdo que me decía que nunca fuera sello de goma de nadie. Pero es imposible, me decía, porque vas a ser abogada. Tenía mucha razón mi madre. Me convertí en una voz de influencia poderosa, probablemente por ser producto de tantas injusticias y maltratos.
Sin embargo, mientras vamos por la vida pasan muchas cosas donde sin darte cuenta callas. Como, por ejemplo, callé por mucho tiempo en una relación abusiva, lo que realmente quería para mi vida. Cuando por fin lo hice, me sentí liberada,
Así mismo sucede en otras facetas de la vida. Callamos para encajar. Callamos para ser parte del grupo. Callamos por temor. Por no perder un empleo o una relación, que al final, es nociva.
Afortunadamente, gran parte de mi vida he sido una voz que se escucha a nivel internacional, a través de mis columnas, mis obras de teatro y mis libros, y las giras en los medios que me reconocen como una mujer revolucionaria. Incluso uno de mis libros se llama Lo que Callamos las Mujeres, en co – autoría con mujeres que tomaron curso de escritura que ofrecí en la Fundación Baila Corazón que presido.
Recuerdo que tenía un profesor en la universidad que nos decía que debíamos cuestionar hasta los libros de historia. No creer todo lo que nos dicen, indagar, investigar. No se trata de mortificar a nadie con nuestra curiosidad intelectual, se trata de que hay personas que, como yo, revolucionan donde quiera que vayan y que no lo hacen con mala intención. Al contrario, emite opiniones buscando el bienestar de todos y con el propósito de que los procesos sean mejores.
Además, una abogada es adiestrada para ser portavoz de los derechos de otros. Inevitable.
En estos momentos de mi vida, donde mi crecimiento espiritual es una prioridad en mi proceso, se me dificulta en ocasiones decir lo que quieren que diga. Sin embargo, tomo valor y lo hago. Porque ser una voz que se escucha puede ayudar a muchas otras personas que están sin voz. Que no se atreven, que están reprimidos.
Al final, tener una voz puede molestar a algunos, pero para ti, es un acto de justicia y liberación. No siempre tenemos que estar de acuerdo con lo establecido. Diferir con respeto es parte del crecimiento individual y colectivo.
Nunca seas una voz para herir, lastimar o hacer daño. Usa tu voz y tu poder para edificar.
Al final, somos mujeres que usamos nuestro poder para hacer el bien.
Nunca permitas que nadie apague tu voz.
La autora ces abogada, empresaria creadora de movimiento femenino internacional, conferencista y agente de bienes raíces internacional. Síguela en las redes bajo Vionette Pietri official
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