El 17 de mayo, Kornak estaba haciendo la recolección cuando fue atacada por la espalda. Aún no se sabe si fue un oso grizzly o negro, que también habita por dicha zona, el que le causó dos fracturas en el cráneo y heridas por todo el cuerpo.
Con graves heridas en su cuerpo la especialista se pudo defender usando un spray anti-osos y logró huir de la zona.
“Cualquiera que conozca a Amber sabe que ella es una fiera, y luchará con firmeza para recuperarse lo más rápido posible”, explicó su amiga Jenna Hemer, quien se dedició a juntar fondos para solventar los gastos médicos de Kornak.
Según informó el diario The Washington Post, el servicio de vida silvestre de Montana abrió una investigación. La hipótesis es que la mujer no escuchó al oso avanzando sobre ella por el ruido de un arroyo cercano.
Si bien no está prohibido que los técnicos se muevan solos por la zona de los osos, la recomendación es que vayan siempre de a tres para evitar ataques.