Cada 23 de abril es un asunto serio y más aún en la tierra del hombre cuya muerte se conmemora año tras año con la fiesta de los libros. Madrid y Barcelona, como es natural, son las dos ciudades en contienda que tienen la obligación cultural, encomendada por nadie aunque no por ello menos vinculante, de orquestar el mejor despliegue posible para celebrar por todo lo alto el segundo mejor día del año (porque es de conocimiento público que el mejor es indiscutiblemente el jueves de octubre en que Estocolmo se viste de gala para abrirle las puertas del Olimpo literario a una nueva firma que figurará en el panteón inmortal de las letras universales).
Barcelona tiene, tal vez, la tradición más arraigada de las dos, ya que, al no contar con una feria del libro como tal, no le queda otra opción más que poner todas sus fichas en la Diada de Sant Jordi. Patrono de toda la comunidad catalana y famoso por matar a un dragón que amenazaba a Tarragona por allá en el medioevo, y de cuya sangre brotó una rosa que luego regalaría a una princesa, es la razón por la cual la ciudad se llena de flores y libros que son firmados por cientos de autores desperdigados en casetas a lo largo de sitios emblemáticos como Las Ramblas, la Plaza de Cataluña o la Puerta del Ángel. Este año, Han Kang (Nobel 2024), Amélie Nothomb (Prix de Flore 2007) y Joël Dicker fueron las presencias más destacadas del evento.
Madrid, por su parte, atraviesa una etapa de transición, pues tras casi veinte años de existencia decidió dar carpetazo a su tradicional “La Noche de los Libros” para reemplazarla por una novedosa festividad llamada “LibroMad”. Esta tiene su epicentro en la Plaza de España, aunque su agenda se disemina por múltiples librerías de la Comunidad Autónoma, abarca una semana completa y convergen distintas disciplinas que van más allá del mundo editorial, como la música, el teatro o la gastronomía. Un interesante experimento que este año descansa sobre los hombros de destacados nombres de las letras locales como Lorenzo Silva (Planeta 2012) o Manuel Vilas y un invitado extranjero de la talla de Jorge Volpi (Alfaguara 2018).
Aunque el nuevo formato es prometedor se echa de menos el voltaje de otros años. Aun sabiendo que el gran ágape literario de Madrid es su mastodóntica Feria del Libro de finales de mayo, esto nunca fue impedimento para que en los años previos a su extinción “La Noche de los Libros” contara con auténticos pesos pesados como Hernán Díaz (Pulitzer 2023), Emmanuel Carrère (Princesa de Asturias 2021), Mario Vargas Llosa (Nobel 2010) o Annie Ernaux (Nobel 2022). Es probable que su concentración en una única jornada nocturna favoreciera el espectáculo y evitara la dispersión de los autores en múltiples fechas.
Se aplaude la diversificación de la oferta, por supuesto, pero éramos varios los que esperábamos un debut mucho más potente de esta iniciativa. Confiamos en que “LibroMad” simplemente está arrancando y que no tardará en entrar en calor.
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