Mucha gente guapa, y también mucha guapísima, fue lo que ayer se veía por todas partes en la gran explanada frente al Escenario Mundo de Rock in Rio. Y es que venían dos sex-symbols de aúpa, Rihanna y Shakira, y había que estar a la altura.
Shakira, en un momento del concierto. AP
Llegaban dos torbellinos de curvas que pusieron el termómetro de la Ciudad del Rock a niveles casi insostenibles, certificando la que muchos consideraban «la noche fuerte» del festival, una noche en la que auténticas hordas de bellezones en bikini desfilaban por la Ciudad del Rock como diciendo: «¿Shakira? ¡Aquí estoy yo!».
Shakira, en un momento del concierto. DE SAN BERNARDO
Sin embargo, la colombiana puso las cosas en su sitio en un par de caderazos al salir arrasando con «Ojos». Después vino «Te dejo Madrid», pero la melodía de seducción no había hecho más que empezar. «La Tortura» fue como una catarsis de despelote en la se vio bailar a lo lambada incluso a familias enteras. «Inevitable», «Suerte» y «Underneath your clothes» siguieron poniendo de manifiesto que Beyoncé lo tiene difícil para eclipsar del todo a la diosa latina.
Shakira, en un momento del concierto. DE SAN BERNARDO
Rihanna también puso de su parte para disputar el trono de sensualidad. Pelirroja, con gafas de sol y enseñando mucha, mucha carne salió comíendose la Ciudad del Rock con «Hard» y «Shut up and drive». Y lo de rock se lo tomó en serio, porque apostó por un acompañamiento guitarrero —no demasiado, con esta audiencia nunca hay que pasarse— al que ella misma se unió dando unos acordes.
Rihanna, durante su actuación en Rock in Rio. DE SAN BERNARDO
Incluso ofrecieron un homenaje a la guitarra española, dentro de un espectáculo lleno de color y subidas de adrenalina. Asomando sus ojos por encima de las gafas hizo estallar la provocación, que ya no cesó hasta que sonaron «Please don’t stop the music» y «Umbrella» —justo al final—, su buque insignia.
Rihanna, durante su actuación en Rock in Rio. DE SAN BERNARDO
Horas antes, los puertorriqueños Calle 13 se ocuparon de ir enardeciendo la noche con sus letras calentorras, en un concierto sudoroso y lleno de chulería puertorriqueña, escupida con ganas por un descamisado René Pérez, líder de este combo que sabe azuzar el ska, el reggaeton, el hip-hop y otras músicas de origen africano hasta límites a veces casi pornográficos. Todo un reclamo para quienes estaban deseando celebrar por todo lo alto la llegada del veranito y los calores.
Calle 13, durante su actuación en Rock in Rio. DE SAN BERNARDO
Contoneo y rebeldía son las señas de identidad de esta banda que «dedicó» canciones a los periodistas vagos «que no salen del wikipedia», a la gobernadora de Arizona, «que está loca», y a los músicos que hacen play-back. La canción «Se vale to-to» sirvió para ir poniendo el broche final a un show potente de veras. No se esperaba menos.
Calle 13, durante su actuación en Rock in Rio. DE SAN BERNARDO
IGNACIO SERRANO | MADRID
abc.es