Minuto30.com .- Parece que el “insumergible” Dreamliner de Boeing se tomó muy literal eso de «besar tierra. Un flamante Boeing 787-9 de Lufthansa (matrícula D-ABPQ) protagonizó el momento más vergonzoso de la semana en el Aeropuerto de Fráncfort, cuando su tren de aterrizaje delantero decidió colapsar sorpresivamente mientras estaba plácidamente estacionado en la puerta de embarque.
El resultado: un avión de cientos de millones de dólares estampillado contra el piso «sin más ni más» y el vuelo LH450 con destino a Los Ángeles (LAX) cancelado de forma inminente. Por suerte, no se han reportado heridos, más allá del orgullo de la aerolínea y, probablemente, del fabricante.
WATCH: A Lufthansa Boeing 787-9 Dreamliner (D-ABPQ) sustained substantial damage after its nose landing gear collapsed while parked at the gate at Frankfurt Airport.
The incident led to the cancellation of today's LH450 to LAX service as airport and airline teams assess the… pic.twitter.com/BPdK5fWVVk
— Turbine Traveller (@Turbinetraveler) June 4, 2026
Como era de esperarse, el internet no tardó en sacar las antorchas. El tribunal de las redes sociales rápidamente se dividió en dos bandos:
Los conspiranoicos de los recortes: Para algunos, esto es la prueba reina de que los recortes de costos de Boeing han convertido la ingeniería aeronáutica en una ruleta rusa. Los más exaltados ya están pidiendo que Lufthansa demande al fabricante «por cada centavo» y deje en tierra a toda la flota antes de que el próximo decida desmayarse en pleno vuelo.
El club del «te sobró un tornillo»: Por otro lado, los conocedores de la mecánica de aviación salieron a defender el diseño, señalando que estos engranajes se bloquean mecánicamente sobre el centro y es imposible que simplemente colapsen por arte de magia.
¿La teoría más aceptada? Durante una revisión de mantenimiento que requería elevar la palanca del tren, a alguien se le «olvidó» el pequeño e insignificante detalle de instalar el pasador de bloqueo del engranaje de nariz. ¡Ups!
Para echarle más sal a la herida, este Boeing 787-9 no es precisamente una reliquia cansada de volar. El avión le fue entregado a Lufthansa apenas en enero de 2026. Básicamente, todavía olía a nuevo y ya tiene que ir al taller de latonería y pintura.
Mientras los equipos del aeropuerto y de la aerolínea evalúan la extensión de los daños (y seguramente revisan las cámaras de seguridad buscando al mecánico que ande silbando y mirando para el techo), a los pasajeros que iban para Los Ángeles no les quedó de otra que cambiar de avión.
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