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Minuto30.com-. Expertos aseguran que el mejor complemento para lograr los resultados esperados en un tratamiento médico es la mentalidad y optimismo con el cual se asume el mismo. Esta premisa aplica también para los menores de edad y sus padres en el diagnóstico, proceso de aceptación, tratamiento y compromiso con la lucha que significa vencer enfermedades como el cáncer.
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Los servicios de salud hoy abordan el diagnóstico del cáncer de manera integral, con apoyo sicológico definitivo en todas las etapas del proceso, tanto para los padres como el niño. Los especialistas recomiendan comunicar el diagnóstico a los menores.
Para ello es importante tener en cuenta lo siguiente:
– Los menores de dos años no tienen capacidad para comprender el significado de la enfermedad, por ello es necesario explicar su condición reiterando su compañía permanente en todo procedimiento médico.
– De los dos a los siete años podrán comprender mejor qué es la enfermedad. Pero deberá aclararse sus causas, no dejar que el niño especule sobre sus orígenes relacionándola con algún mal comportamiento y generando sentimiento de culpa. Es necesario aclarar que están permitidos los sentimientos de miedo, ansiedad y tristeza, pero que estos irán desapareciendo en el proceso.
– A partir de los siete años los niños entienden la enfermedad y la necesidad de tratamiento de mejor forma, es entonces cuando los padres y médicos pueden expresarse con mayor detalle y despejar las dudas que formule el menor, sobre todo referente a las limitaciones que significa la enfermedad.
– En niños mayores de 12 años la comprensión de complejidad de la enfermedad y los efectos de los tratamientos es total, sin embargo siempre será necesario transmitir apoyo y optimismo.
Cuándo se somete a un niño o niña a un tratamiento de quimioterapia, radioterapia, exámenes de laboratorio y demás procedimientos médicos, se puede generar en el menor comportamientos de rechazo, gritos, negación al proceso, llanto, entre otros, por esto será importante identificar que el dolor que causan estos procedimientos es fuerte, recurrente durante el tratamiento y en ocasiones ellos los asocian con los malestares y síntomas posteriores.
Entonces es necesario que el padre o adulto responsable tenga tranquilidad, entregue mensajes de aceptación y esperanza sobre el tratamiento.
También es importante tener en cuenta que en los niños con cáncer es frecuente encontrar episodios de depresión, llanto, aislamiento, irritabilidad, los cuales se consideran signos de alerta para trabajar más profundamente esta condición y evitar que influya negativamente en el proceso de cura del cáncer. En los adolescentes se identifica una afectación de su autoestima y relacionamiento social, debido a los cambios en su aspecto físico.
En el cáncer infantil también es importante conducir al niño o niña a conocer qué le hacen, para qué lo hacen y la importancia de cada procedimiento, con el fin de involucrarlo y no permitir que se sienta víctima de los procedimientos, sino que por el contrario sea parte activa de su recuperación.
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