Hay algo que no cuadra. FECODE convocó un paro de 24 horas para el 15 de abril porque el sistema de salud del magisterio colapsó, los decretos salariales de 2026 no se han expedido y los acuerdos con el gobierno siguen incumplidos (Infobae, 2026). Hasta ahí, legítimo. Pero en la misma Junta Nacional donde se votó el paro, la federación oficializó su respaldo a Iván Cepeda como candidato presidencial para “defender las reformas sociales” (El País, 2026). Protestan contra las consecuencias de una gestión y hacen campaña por quien promete continuarla. Eso no es coherencia gremial; es militancia disfrazada de reivindicación.
Porque el sistema de salud del magisterio no se dañó solo. Fue este gobierno el que eliminó los operadores de contratación médica en mayo de 2024, dejando todo en manos de una Fiduprevisora que no estaba lista (El Tiempo, 2026). FECODE lo sabe. Sus bases lo padecen. Y sin embargo, en lugar de señalar al responsable, salen a marchar y le hacen campaña al candidato de ese mismo proyecto.
Miremos la educación, que se supone es la razón de ser del sindicato. Más de 725.000 estudiantes repitieron año en 2023, con una tasa del 8,1 %, de las más altas de la OCDE. En colegios públicos esa cifra saltó del 2,2 % en 2019 al 9,2 % (Infobae, 2025). La brecha pospandemia sigue abierta y el Plan Nacional de Desarrollo no contempló estrategias claras para cerrarla (El Espectador, 2023). Ahí FECODE no convoca paros.
En educación superior es peor. De las 100 universidades prometidas, solo 42 proyectos existen: 27 con avance entre 0 % y 20 %, diez en 0 % absoluto, y apenas una obra terminada que sea realmente nueva (El Colombiano, 2026). El ICETEX fue desmantelado: su presupuesto cayó un 33 %, de 1,2 billones a 859.000 millones (Senado de la República, 2024). La eliminación del subsidio a la tasa de interés dejó sin alivio a 131.166 beneficiarios, en su mayoría estratos 1 y 2, con cuotas que subieron hasta un 87 % (La República, 2025; El Colombiano, 2025). La adjudicación de nuevos créditos se desplomó de 50.000 en 2024 a 10.000 en 2025, un 80 % menos según ASCUN (El Tiempo, 2025).
El presupuesto confirma el abandono. El PGN 2026 destina 88,2 billones a educación, pero el 92 % se va en funcionamiento; solo el 8 % queda para inversión, segunda reducción consecutiva. La inversión del Ministerio de Educación cayó 40 % en términos reales y Computadores para Educar se recortó un 61 % (Fundación Empresarios por la Educación, 2025). La ejecución presupuestal del gobierno promedia 72,9 % y las reservas alcanzaron 61,7 billones en 2024, muy por encima del tope legal (El Nuevo Siglo, 2026; INCP, 2025). Plata que se presupuesta, no se ejecuta y se arrastra como deuda.
¿De qué reformas sociales habla FECODE cuando respalda a Cepeda? ¿De la que le quitó el subsidio a los estudiantes más pobres? ¿De la que prometió 100 universidades y lleva una? ¿De la que redujo la inversión educativa a mínimos históricos? La fórmula no cambia: en 2018 hicieron campaña por Petro, en 2022 repitieron, y en 2026 el paro vuelve a ser tarima electoral mes y medio antes de las presidenciales. Colombia necesita un sindicato que exija resultados a cualquier gobierno y ponga a los estudiantes por encima de las agendas partidistas. No otro paro convertido en acto de campaña. Esa es la verdadera incongruencia del 15 de abril: protestar contra los síntomas y salir a votar por el virus.
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