En torno a la muerte

Fue Jorge Luis Borges quien escribió que La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo”. Y es  verdad, solo que ante su infaltable estampa la sensibilidad nos sacude, al punto que el espíritu vibra emocionado y por eso lloramos, vamos taciturnos y nos hacemos tantas preguntas que al momento no tienen respuesta posible, y de pronto nunca. Como bien lo dijo el poeta Antonio Machado, “a menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd” y ahí nos hemos ido tantas veces sin darnos cuenta.

De Francisco Galvis Ramos

No somos eternos. Ciertamente nacemos para cumplir con la parábola inexorable de vivir para después morir y después que morimos seremos la historia que hayamos dejado escrita. De ahí que sea recomendable dormir con el pensamiento puesto en la muerte y levantarnos con la convicción de que la vida es corta, según lo sugerido por Leonardo Da Vinci.

Consideremos la muerte como la mera ruptura del alma con el cuerpo y por ahí derecho como la oportunidad de inmortalizar al prójimo en los mejores recuerdos, para que así la muerte nunca nos robe del todo a quienes hemos querido, como no lo hará con la memoria de nuestro amigo, colega y copartidario Henry Pava Camelo, a quien conocí en Bogotá en el claustro universitario que nos albergó por allá en la década de los años setenta.

A Henry me unieron tres pasiones: el periodismo, el derecho y la política. Generoso como siempre me abrió los micrófonos de su cadena y ahí hemos venido cumpliendo con el grato deber y la responsabilidad de pensar en voz alta en comunión con la opinión pública, dentro de la más entera libertad. Por ello y la grata y leal amistad le estaré vivamente agradecido para siempre.

Nuestro amigo ha hecho el glorioso tránsito de esta vida mortal a la eterna donde, unido a los coros celestiales, debe estar entonando canciones de alabanza y gratitud al Dios Salvador nuestro, que le dispensó la oportunidad de ser aquí en la tierra un gran hijo, esposo, padre, amigo y el gran señor que sirvió con ahínco y devoción las mejores causas de la población que lo tuvo por guía.

No he decirle adiós sino hasta luego, porque allá iremos luego de él, uno tras de otro, a afrontar el juicio particular con la esperanza puesta en compartir la visión de Dios y el descanso eterno.

Tiro al aire: Epicuro de Samos lo proclamó y ahora lo repito: “qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos.”

2012-06-12

Publicado por:
Minuto30.com

¡Los atraparon en plena huida! Dos adultos y dos menores fueron capturados tras asaltar negocio en El Poblado

Cuatro presuntos ladrones, entre ellos dos menores de edad, asaltaron un local en la avenida…

Condenaron a alias ‘Arete’, por secuestro y desaparición de un finquero en Antioquia

ayó alias 'Arete', un peligroso sujeto que ya tenía una condena de 42 años encima…

¡Ojo, si lo compró por redes sociales! Invima alerta por despigmentante que podría afectar la piel

Invima emitió una alerta sanitaria por un despigmentante, un cosmético ilegal que podría representar riesgos…

¡Fuera de las calles! Destruyen 472 armas incautadas en operativos en Medellín

Autoridades destruyeron 472 armas incautadas en Medellín durante operativos de seguridad.

A la cárcel tres hombres por muerte de policías en Laureles: una confusión habría desatado la tragedia

Un policía activo y dos civiles fueron enviados a la cárcel mientras avanza el proceso…

La menor Dulce María Roque desapareció en Bello

Fue vista por última vez el 5 de Junio barrio Obrero