Educar y movilizar para que la moda sea sostenible por definición y no una “etiqueta”

Rosa Soto

Dubái, 8 dic (EFE).- El sector de la moda es uno de los más contaminantes del planeta por lo que ecologistas reclaman medidas para que la ropa 'ecofriendly' no sea solo una etiqueta o un lavado de imagen, sino una realidad. Ahora surgen movimientos culturales que reivindican una industria 100 % sostenible que implique al productor y al consumidor.

Este es el caso de Black Pearl, una "organización pionera en sostenibilidad cultural" que trabaja en diseño, moda, música, entretenimiento y educación para generar debate social sobre esta cuestión y convertirlo en acciones reales tanto en la industria como en los clientes para reducir su impacto en el medio ambiente.

"Estamos empezando a darnos cuenta del impacto que esta industria realmente tiene en el cambio climático (…) Lo que falta en la conversación es una narración y conexión emocional", dice a EFE su fundadora, Samata Pattinson, especialista en sostenibilidad cultural y desarrolladora de la guía de estilo sostenible de los premios Oscar.

Durante la presentación de su proyecto en la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas (COP28), en Dubái, Pattinson consideró "evidente" que "el diálogo sobre el clima se ha prestado a cifras aterradoras, que pueden provocar mucha ansiedad, hechos pesados, datos pesados, informes enormes, pero en última instancia necesitamos un compromiso cívico".

De ahí que la "ecoansiedad" ganara terreno ante esos informes y la alarma mediática que los magnifica, como el de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que pone de manifiesto el impacto negativo de toda la cadena de producción de la moda en la naturaleza.

El 20 % de las aguas residuales a nivel mundial proceden del sector textil, que emite a ríos y mares componentes tóxicos procedentes del teñido, además de metales pesados por la limpieza de la maquinaria, nocivos para el entorno y la vida.

Este sector anualmente utiliza 93.000 millones de metros cúbicos de agua (útiles para cubrir necesidades de cinco millones de personas) para crear más de 100.000 millones de prendas de vestir, que equivale a 13 piezas nuevas al año para cada habitante del planeta.

Para Pattinson, la cultura es esencial para concienciar y movilizar a empresas de moda y consumidores y pone de ejemplo 'Overheated', un evento que en agosto reunió en Londres a centenares de participantes que siguieron las conversaciones entre activistas climáticos, músicos de la talla de Billie Eilish y diseñadores de moda como Vivienne Westwood que abordaron la moda sostenible y las acciones para mitigar el cambio climático.

"La cultura y el entretenimiento tienen un lugar importante para combatir la crisis climática porque al final del día llega a personas que no están en cumbres como la COP", afirmó la impulsora de Black Pearl.

La revolución de la moda 'ECO'

El consumo responsable pone el foco en la ciudadanía, mientras las firmas que visten al mundo requieren de inversión y voluntad empresarial para reconvertir el sector textil con el fin de que cumpla con la etiqueta 'eco'.

La defensora de moda sostenible y activista por la justicia climática Habiba Abdulrahman presentó en la COP28 su iniciativa 'Trashion Kenia' (juego de palabras con 'trash' (basura) y 'fashion' (moda) en inglés), que fomenta la educación climática de los jóvenes, centrándose en los problemas de la moda rápida mediante la integración del arte y las innovaciones en materia de residuos del sector.

"Para mitigar su impacto ambiental, la industria de la moda debe adoptar prácticas sostenibles, utilizar materiales ecológicos y defender una producción ética. Estos esfuerzos combinados con elecciones conscientes de los consumidores, pueden reducir significativamente las repercusiones negativas", reiteró esta joven, que hizo hincapié "en los principios de la economía circular reducir la sobreproducción y minimizar los residuos".

Entre otras acciones que pueden hacer los consumidores enumeró apoyar a marcas sostenibles y alargar la vida útil de sus prendas mediante prácticas responsables de cuidado y eliminación, además de rechazar las marcas de moda rápida y exigir transparencia en la cadena de suministro.

"La educación sobre el impacto medioambiental de la moda es crucial tanto para la industria como para los consumidores", dijo, antes de poner en valor el uso de materias primas naturales gestionadas de forma sostenible como alternativa a productos químicos. EFE

rsm/amr.fch

(foto)

Por: EFE

2023-12-08

Publicado por:
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