Después de seis meses de prueba con combustible biosintético, Lufthansa ha anunciado sus primeros resultados positivos. En total ha realizado 1.187 vuelos con biocombustible entre Hamburgo y Frankfurt. De acuerdo con los cálculos iniciales, las emisiones de CO2 se han reducido en 1.471 toneladas. El consumo total de la mezcla de bioqueroseno ascendió a 1.556 toneladas.
El punto culminante de la prueba de biocombustible de Lufthansa fue el primer vuelo regular transatlántico a Estados Unidos, que se realizó para el 12 de enero de 2012.
Un Boeing 747-400, que transportó alrededor de 40 toneladas de una mezcla de combustible biosintético, voló desde Frankfurt a Washington. Sólo con este vuelo, Lufthansa espera reducir las emisiones de CO2 en 38 toneladas, el equivalente a las emisiones de CO2 de seis vuelos regulares entre Frankfurt y Berlín.
La industria de la aviación ha asumido un importante compromiso en términos de protección del clima y se ha fijado objetivos ambiciosos. De acuerdo con el objetivo de IATA para toda la industria, las compañías aéreas deben reducir sus emisiones netas de CO2 en un 50 por ciento en el año 2050, en comparación con 2005.
El queroseno biosintético es tan fiable como el convencional pero los efectos medioambientales son más positivos. Gracias a la mayor densidad energética del biocombustible, ha sido posible reducir el consumo de combustible en más de un uno por ciento. Además, el queroseno biosintético no contiene azufre ni compuestos aromáticos.
El principio tras el biocombustible es simple y está basado en el ciclo del carbono. Las plantas retiran CO2 de la atmósfera a través de la fotosíntesis. Cuando los motores de los aviones queman biocombustible, este CO2 es devuelto a la atmósfera. El biocombustible emite un 50 por ciento menos de CO2 que los combustibles fósiles convencionales.
Positivo pero aún no suficiente
“Es un resultado positivo que queremos poner de base para continuar con nuestro trabajo”, declaró Joachim Buse, vicepresidente de la empresa. Sin embargo, Lufthansa, según sus declaraciones, no volverá a usar el biodiésel hasta que la producción indonesa de las plantas de jatrofa –de donde se extrae la biomasa para su elaboración- se incremente al nivel de poder asegurar el suministro requerido para operaciones regulares. “En una fase posterior, nos concentraremos en la sostenibilidad y la certificación de las materias primas”, anunció Buse.
Pero aunque Lufthansa consiguiese el suministro de biomasa requerido, la producción del combustible resultaría muy difícil. Así lo explicó a DW, Arne Roth del think tank Bauhaus Luftfahrt con sede en Múnich. “Las refinerías para producirlo se diferencian de las otras; en este momento no existen en suficiente número”, concluye.
Con información de airline92.org
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