Al pan, pan, y al vino, vino

¿Quién va a ser el berraco que le diga la verdad al mundo entero acerca del Coronavirus, peste mortífera, que atraviesa el planeta dejando una estela de llanto y dolor? Pregunto porque por todos lados solo se escuchan comentarios, cuentos raros y palabras disonantes que la verdad uno no sabe a quién creerle mientras la muerte ronda cada vez más cerca de nuestras familias.

Lo único cierto es que ese bicho letal que ha matado más de cincuenta mil colombianos, ha aporreado muchos hogares con la muerte de un ser querido, la pérdida del empleo y la violencia intrafamiliar. Con el prolongado encierro quedaron enclaustrados muchos sueños de quienes habían planeado su vida en otros lugares.

En medio de tantas angustias e incertidumbres, el problema ahora es la vacuna, algunos dicen que es urgente que todos estemos vacunados, mientras que otros aseguran que no debemos hacerlo, ya que al mismo tiempo nos inyectarán un microchip o algún esterilizante desconocido para el control de la natalidad.

Con relación al control natal es claro que esos intentos ya se han hecho en repetidas ocasiones. Recuerdo con cariño a mi profesor de pregrado, Rubén Darío Ceballos (q.e.p.d.), que nos explicó la forma como, a través del programa “Alianza para el Progreso,” impulsado por el entonces presidente norteamericano John F. Kennedy, se enviaban cajas con mercados para familias pobres de América Latina, en las que algunos ingredientes como leche en polvo, harinas y enlatados traían esterilizantes para reducir la población latinoamericana. Para la época, yo era un niño y acompañaba a mi madre a la parroquia del barrio a reclamar nuestra caja con mercado sin saber que había allí tanto engaño.

Continuando mis estudios tuve la oportunidad de leer a Robert Thomas Malthus (1766-1834), “Primer ensayo sobre la población”, donde aparece su famosa sentencia, “…afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre. La población crece geométricamente, mientras la cantidad de alimentos disponibles crece aritméticamente”. (página 53) Queda claro, que desde tiempos pretéritos se viene discutiendo la necesidad de disminuir la población mundial, la cual hoy está cercana a los ocho mil millones de terrícolas.

Pensando y analizando tantas conjeturas que se dicen en medio de esta pandemia, pude leer informes periodísticos serios donde se dice que la OMS (Organización Mundial de la Salud) no la querían dejar entrar a Wuhan, la ciudad China donde nació el famosísimo Coronavirus, hasta que la presión internacional logró que científicos conocedores del tema pudieran inspeccionar algunos lugares, preguntando por el origen del mortal virus.

También pude leer un informe, de tantos que han llegado a mis redes sociales, donde se dice que el virus fue creado en un laboratorito, ya que este puede transitar por cualquier altitud y latitud sin importar el clima, de ahí que haya sido creado y no sea endémico de una determinada región.

Algo diferente ocurrió con el Ébola y el H1N1 que no mutaron por algunos lugares, o el caso de la malaria que hace parte de las enfermedades tropicales en zonas húmedas. La verdad fue que al mundo le quedaron muchas dudas ante la recuperación tan rápida de esta ciudad -Wuhan- y que, mientras estos festejaban el fin del año sin contratiempos, muchas ciudades del mundo, en todos los continentes, seguían confinadas.

Estoy por creer que esto es un cuento geopolítico, y lo digo sin pretender alarmar o creer que acabo de descubrir el agua tibia, no, lo digo porque ante tanta mentira suelta, y comentarios desatinados, también hay gente seria que ha opinado, me refiero a la columnista Beatriz de Majo, especialista cien por ciento en la cultura china, quien hace pocos días escribió que, “A Xi Jinping (presidente de la República Popular China) le está resultando útil utilizar el poder que le otorga a su país el haberse convertido en fabricante de vacunas contra el covid-19, gracias a la empresa Sinovac Biotech, para reparar algunas de sus relaciones dañadas en el extranjero o para anudar apegos de nuevas naciones”. (diciembre 30/20 El Colombiano) Regalando vacunas gana adeptos a la causa China.

Algunos más avanzados y con ideas bien sustentadas han hablado de una guerra química, aquella donde los riesgos de elementos nucleares, biológicos o químicos se convierten en armas de destrucción masiva, los invito a buscar artículos acerca de cómo se utilizaron las armas químicas en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Sea lo que sea alguien le debe decir la verdad al mundo y no dar más vueltas en teorías.  

Algo claro fue que se enriquecieron las multinacionales con el Coronavirus y lo digo porque don Pacho, el señor de la tienda de la esquina, no vende frasquitos ni jeringas, él no tiene las maquinitas para hacer eso, eso lo hacen las grandes empresas multinacionales que hoy amasan fortunas por cuenta del virus. Al pan, pan y al vino, vino.

Pd: ¡Ah!, un testigo de Jehová me dijo que vienen más plagas. “La nueva versión de las plagas de Egipto”, según él.

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La opinión del autor de este espacio no compromete la línea editorial de Minuto30.com

2021-05-08

Publicado por:
Minuto30.com

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