Foto tomada para ilustrar los hechos.
Muchas mujeres han soñado desde su infancia en el día que llegará su príncipe azul con el que tendrán una relación romántica, próspera, llena de amor con la que llegarán al altar después de que su enamorado les pregunte si quieren casarse con él a la luz de las velas o en una noche frente al mar y sólo importen los días en el calendario para que esta fecha especial llegue…
1. ¿Coincidimos en lo que queremos a futuro? El que te parezca bien como están las cosas en la actualidad y consideres que el presente es perfecto, no es suficiente. Muchas decisiones que se tomarán a futuro pueden variar tu manera de ver a tu pareja o de ver la relación. La idea no es preocuparse de antemano por posibles situaciones que se les pueda presentar con el pasar de los años, pero debe haber una base de comunicación suficientemente sólida como para saber qué se haría en ciertos escenarios para que no hayan sorpresas. Nadie sabe con certeza que nos tiene preparado el futuro, pero sí podríamos tener una idea de cómo somos como pareja para enfrentar eventuales situaciones.
2. ¿Me siento bien con su familia? La creencia de que cuando te casas con alguien te casas con su familia es cierta. Si tienes problemas con su mamá o con su hermana, estos problemas no suelen desaparecer con el matrimonio, si es posible, empeoran. Lo mejor que puedes hacer es tratar de mejorar esta situación antes de darse el sí. Saber cuál es la base de este problema les ayudará a solventar cualquier desacuerdo en el futuro y podrás tener un matrimonio más tranquilo.
3. ¿Queremos tener hijos? Esta parece una pregunta obvia, pero para algunas parejas resulta una sorpresa saber que su esposo no está seguro de tener hijos en el momento en el que tu te sientes preparada. La llegada de los hijos puede ser perturbadora para muchas personas y el no saber cómo enfrentar la situación puede generar inconvenientes, estos se pueden acrecentar si además el otro no está en el mismo lugar que tú. Lo mejor es conversar sobre el tema para saber como ve tu pareja la llegada de un bebé a la nueva familia y qué espera de esto.
4. ¿Tenemos los mismos valores de crianza para nuestros hijos? Si están completamente de acuerdo en la llegada de los hijos, también es importante conocer de qué manera se visualiza tu pareja como padre y qué expectativas tiene de ti en ese proceso.
5. ¿Tenemos buena comunicación para discutir los problemas? Los problemas siempre van a existir en el matrimonio, pero la manera como se tratan hace la diferencia. Si estás de acuerdo como se llevan a cabo las discusiones y se enfrentan estos inconvenientes, entonces no tendrás mayores dificultades. Pero si hay elementos que preferirías variar en cuanto a la manera de resolver los problemas entre ustedes, pues es mejor definirlos con anterioridad. La buena comunicación y el respeto es la clave para salir delante en estas situaciones.
6. ¿Qué hay de cierto en la frase “en la salud y la enfermedad”? El principio de nuestras vidas siempre debe ser vivir en positivo y con la certeza de que saldremos adelante en cualquier adversidad. ¿Pero en una situación complicada de salud, estarías dispuesto a sacrificar todo por tu pareja?
7. ¿Quiero cambiar algo en él luego del matrimonio? Muchas mujeres confiesan que se casaron con la esperanza de que cambiaran esto o aquello de su esposo, y con tristeza admiten que no lo han logrado. Esto es cierto, no cuentes con que el matrimonio es la solución. Obviamente, habrán cambios no sólo en tu pareja, también en ti misma, pero no necesariamente serán los cambios que esperas, ni serán en el momento que tu los desees. Las personas por naturaleza van madurando con el tiempo y por las experiencias de la vida, pero no te decepciones si aquello que tanto deseabas no está en la lista.
8. ¿Me veo a futuro con él? Aunque suene cursi es importante imaginarte envejeciendo con tu pareja, con las chocheras propias de la edad y los posibles achaques que se encuentren en el camino. Ese es el futuro de todos, así que no es considerar sólo que te estás casando con un galán espectacular en el presente, también deberás quererlo cuando ya su físico no sea el mismo, porque el tuyo probablemente tampoco sea igual que ahora. El amor debe estar por encima de cualquier cosa.
9. ¿He terminado parte de mis proyectos personales? Cuando te casas pasas de ser un individuo independiente a ser parte de un dúo dinámico que requerirá tu tiempo y atención. La llegada de los hijos o posibles mudanzas pueden posponer tus proyectos personales. Por esto es recomendable haber culminado una carrera, o realizado un deseo personal que tengas, un viaje o una experiencia que siempre has querido vivir. Con el matrimonio estos pueden volverse muy lejanos y quedarte siempre con la duda de lo que hubiera sido vivirlo. Disfruta lo que puedas de tu soltería para que cuando te decidas a dar el sí, no te queden asuntos pendientes y puedas disfrutar con tu pareja los nuevos proyectos y sueños que tendrán en conjunto.
10. ¿Es el divorcio una solución para mi desde ahora? Si te estás casando pensando que si las cosas no salen bien, siempre tendrás la puerta del divorcio abierta, te invitamos a replantearte la propuesta. Si bien el divorcio existe, la misión de nuestras vidas no debería ser ayudar con esas estadísticas. Piensa las mil opciones disponibles antes de tomar una decisión tan difícil. Existen muchas versiones de terapia que les podría ayudar cuando sientan que es hora de tirar la toalla.
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