Resumen: Tres monos aulladores rojos ingresaron en las últimas semanas al centro de fauna del Área Metropolitana y la Universidad CES; una cría murió en Medellín tras ser alimentada con banano y leche para bebés. Las autoridades suman 17 casos desde 2024 y piden no tener fauna silvestre como mascota.
Una dolorosa lección sobre lo que significa separar a los animales de su hábitat natural dejaron tres casos de monos aulladores rojos que llegaron en las últimas semanas al Centro de Atención de Fauna Silvestre que operan el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y la Universidad CES. Uno de ellos terminó con la muerte de una cría.
El caso más lamentable ocurrió en Medellín: una pequeña cría fue rescatada en un negocio, donde quienes la tenían intentaron criarla como si fuera un niño y le dieron banano con leche deslactosada para bebés, un alimento que su organismo no tolera. Pese a los esfuerzos de los veterinarios, el animal falleció a causa de graves problemas digestivos.
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Dos emergencias más por la creencia errónea de que son mascotas
La falta de información y la creencia errónea de que estos animales pueden ser mascotas provocaron otras dos emergencias en el departamento. En el municipio de Nechí, Corantioquia tuvo que recuperar a un macho juvenil que estaba siendo manipulado como un juguete por varios niños que le daban comida. En San Carlos, un grupo de personas encontró a otra cría cerca de un río, asumió que estaba huérfana y se la trajo para la ciudad; tras tenerla casi 20 días en una casa, terminaron entregándola en la estación ambiental del Jardín Botánico de Medellín.
Frente a este último caso, los biólogos y expertos ambientales aclararon que cuando una cría de mono está sola en una rama o en el suelo no significa que la hayan abandonado. En la mayoría de las ocasiones, sus padres simplemente se han alejado unos metros buscando hojas o frutos y permanecen vigilantes fuera de la vista de la gente. Llevarse al animal por lástima no es salvarlo, sino condenarlo a un encierro que frena su desarrollo y destruye sus probabilidades de aprender a sobrevivir en comunidad.
Ya son 17 los monos aulladores atendidos desde 2024
Con estos ingresos ya son 17 los monos aulladores (Alouatta seniculus) que han tenido que ser atendidos desde 2024 por tráfico o tenencia ilegal, según informó el Área Metropolitana a través de su cuenta oficial de X. En el centro de fauna, las crías y ejemplares recuperados reciben valoración veterinaria, alimentación adecuada a su especie y acompañamiento especializado, con el objetivo de que aquellos que conservan sus capacidades puedan volver algún día a su entorno natural.
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Las autoridades recordaron que esta especie ni siquiera vive de manera silvestre en el Valle de Aburrá, por lo que cualquier mono aullador que aparezca en la zona urbana o rural del área metropolitana proviene, casi con seguridad, del tráfico o de la tenencia ilegal. Además, aclararon que estos animales no comen sobras humanas ni deben estar en casas: su dieta silvestre se basa en hojas, frutos y flores, y un alimento inadecuado puede enfermarlos gravemente, como le ocurrió a la cría de Medellín.
Tener fauna silvestre en casa tampoco es un gesto inofensivo ante la ley. En Colombia, el tráfico de fauna es un delito que, tras la Ley 2111 de 2021, se castiga con prisión de 60 a 135 meses y multas que van de 300 hasta 40.000 salarios mínimos legales mensuales, de acuerdo con el artículo 328A del Código Penal. A esto se suman las medidas que pueden imponer las autoridades ambientales y de Policía a quienes retengan especies silvestres sin permiso.
El llamado a la comunidad es contundente: la mejor ayuda para la fauna silvestre es dejarla quieta en su entorno y avisar de inmediato a los expertos si se sospecha que un animal está en riesgo o en manos de particulares. Quienes encuentren una cría sola deben abstenerse de manipularla, no ofrecerle comida y contactar a las autoridades ambientales, que son las únicas capacitadas para evaluar si realmente necesita ser rescatada. Los monos aulladores y cualquier otra especie silvestre no son mascotas: su lugar está en libertad, junto a los suyos.
Comunicadora Social con énfasis en Transmedia, apasionada por conectar audiencias a través de historias, estratégias y multiformato.
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