Los esteroides anabólicos son variaciones sintéticas de la hormona masculina denominada testosterona cuyo fin es aumentar el efecto anabólico de esta, ellas actúan estimulando receptores principalmente en las células musculares, pero también en las diferentes células del cuerpo, que llevan a la producción de proteínas y con ello promueve el crecimiento del musculo y el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos tanto en los hombres como en las mujeres.
Desde 1950 estas sustancias vienen siendo consumidas por deportistas de alta competición, pero solo desde 1980 su consumo se ha extendido a la población general. En los EE. UU la mayoría de los estudios informan que 3 a 12% de los adolescentes varones admite haber usado esteroides anabolizantes alguna vez en su vida; el consumo se hace desde la adolescencia.
Es muy importante hablar de este tema debido a que el uso de anabolizantes se ha vuelto muy popular en la población general que asiste a los gimnasios para optimizar su rendimiento físico, masa muscular y reducir grasa corporal mejorando así su apariencia física, pero ocasionalmente podrían experimentar efectos psiquiátricos graves como un estado anímico hiperactivo e irritable durante los períodos de exposición y efectos depresivos durante su abstinencia.
El empleo de este tipo de sustancias se hace en dosis que son muy altas comparadas con las que se producen naturalmente en el cuerpo o las empleadas en tratamientos médicos en personas que realmente necesitan este suplemento.
Estos productos vienen en diferentes presentaciones como tabletas, inyecciones, cremas, geles y parches ejemplos de algunos de estos son: oxandrolona, estanozolol, metandrostenolone, acetato de metenolone, oximetalona, cipionato de testosterona, enantato de testosterona. Algunas veces no son precisamente esteroides anabolizantes, pero son usados con ese fin fármacos como el clembuterol cuya indicación de uso es en pacientes asmáticos, pero por ser un agonista b-2 adrenérgico este tipo de población lo usa por sus efectos termogénicos para perder peso.
Los consumidores habituales de este tipo de sustancias tienen algunos esquemas erróneos de uso en aras de reducir los efectos adversos o mejorar su efectividad:
Ninguno de estos esquemas está científicamente comprobado.
Como cualquier sustancia exógena que ingresa a nuestro organismo, los esteroides anabolizantes también producen efectos adversos en todos nuestros sistemas corporales:
El uso de estas sustancias en los adolescentes puede detener el crecimiento. Es importante tener en cuenta que estos individuos pueden tener el riesgo de adquirir infecciones como VIH, hepatitis B y C por el uso compartido de jeringas y toxicidad por las condiciones clandestinas de fabricación de algunos productos, esto sucede particularmente en aquellos países como Estados Unidos donde la comercialización de este tipo de sustancias es ilegal y los usuarios las adquieren viajando a países vecinos donde se venden legalmente o por internet con el riesgo de que muchas veces contienen adulterantes que pueden ser tóxicos.
Los usuarios a menudo combinan los anabolizantes con otros fármacos tales como hormona del crecimiento, gonadotropina coriónica humana, hormonas tiroideas, insulina, etc.; en aras de mejorar su imagen o las combinan con otros fármacos que disminuya el efecto secundario de los anabolizantes como es la ginecomastia (definida como la aparición de tejido mamario en los hombres) tales como el tamoxifeno ( medicamento de primera línea usado para el tratamiento del cáncer de mama), muchos de ellos para enmascarar los resultados en orina ingieren diuréticos y una gran parte de estos usuarios cursan concomitantemente con el abuso y/o dependencia de otras sustancias ilícitas.
¿Por qué los esteroides anabolizantes pueden ser adictivos? Según el manual DSM IV una sustancia es adictiva cuando cumple con 3 o más de los siguientes criterios:
Aunque los esteroides anabolizantes no causen los efectos fisiológicos que causan otras drogas de abuso que expliquen su adictividad, las personas que usan estas sustancias tienen características de las antes mencionadas; al suspender su consumo pueden experimentar síntomas de abstinencia como: cambios de humor, fatiga, inquietud, pérdida del apetito, problemas con el sueño, reducción del apetito sexual, estado de ánimo deprimido, retraso psicomotor y posible ideación suicida. El consumo crónico de estas sustancias puede generar en las personas comportamientos masculinos exagerados como agresividad, creencias grandiosas y el aumento del deseo sexual. Estos han provocado violencia manifiesta o incluso un comportamiento delictivo fuera del entorno del entrenamiento. Otros efectos secundarios son euforia, confusión, trastornos del sueño, ansiedad, paranoia y alucinaciones.
Tres vías podrían ser las que generan la adicción a esteroides anabolizantes:
La única forma de prevenir el abuso de estas sustancias es la educación especialmente a las personas que asisten a centros deportivos y gimnasios, para el tratamiento de estas personas se ha visto que la terapia conductual es muy útil, en casos muy graves se han usado medicamentos para el tratamiento de los síntomas de abstinencia como: antidepresivos, analgésicos y otros medicamentos que ayudan a restaurar su sistema hormonal.
Bibliografía.
Sara Margarita Lastra Bello Toxicóloga – Unidad Telesalud CIEMTO Natalia Giraldo López Estudiante 11° semestre de Medicina Facultad de Medicina. Universidad de Antioquia
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