Foto de archivo.
Durante el pasado mes de enero, Antioquia registró una serie de tragedias por ahogamiento, que resultaron en la muerte de cuatro niños. El caso más reciente ocurrió en Cocorná, donde un niño de tres años falleció tras un incidente en la piscina de una finca. El menor sufrió un percance en el agua y, lamentablemente, no pudo sobrevivir.
El 24 de enero, un bebé de 18 meses murió al caer accidentalmente a un lago en la vereda La Florida, en Betania. Según los reportes preliminares, el menor se acercó al estanque utilizado para el cultivo de peces y, en un momento de descuido, cayó al agua, donde estuvo sumergido durante varios minutos antes de ser descubierto.
Otro trágico suceso ocurrió el 20 de enero en Necoclí, donde un niño de 3 años perdió la vida después de caer al agua en el corregimiento del Totumo. La familia intentó salvarlo, pero, aunque lograron sacarlo del río, el niño ya no tenía signos vitales cuando llegaron al centro médico.
El 10 de enero, un niño de seis años falleció por ahogamiento en la piscina de un balneario no autorizado en el corregimiento de San José de Apartadó, en el Urabá antioqueño. El niño, que estaba disfrutando de un día en familia, cayó al agua debido a un descuido tanto de sus familiares como del personal del lugar.
Estas trágicas pérdidas son un recordatorio para padres y cuidadores sobre la importancia de la vigilancia constante de los niños, especialmente cerca del agua. Un descuido, por breve que sea, puede tener consecuencias irreparables.
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