Quizás una de las producciones que más odio inmerecido ha recibido ha sido La Sirenita, desde que se supo que Halle Bailey tendría el protagónico, tiene el potencial de usar la misma arma contra sus críticos a través de su gran don para entretener: porque si bien, como decía Scarlett O’ Hara, no existe la ‘mala publicidad’, no hay una película reciente de Disney que no haya sido más criticada que está incluso en detalles tan insignificantes como la caracterización de los compañeros animales de Ariel, que hacen parte de un conjunto donde cada personaje es correctamente presentado.
Y que forman, a su vez, parte de producto que definitivamente complementa y en ratos hasta supera a su predecesor animado, al expandir en algo más la historia de 1989 y en profundizar en los personajes principales, de una manera correcta y en momentos puntuales, conmovedora.
Pero así como la voz de Ariel encarnada en una arrojada y carismática Halle Bailey tiene que luchar para hacerse oír contra una bruja malvada y el autoritarismo de su propio padre, la película ha hecho lo propio desde 2019, cuando enfrentó el primer hashtag viral, #NotMyAriel, donde muchos usuarios se quejaban de que el cambio de etnia de Ariel era innecesario, haciendo alusión al origen danés del cuento de Hans Christian Andersen. No sirvió de nada -ni ha servido- para quienes se han opuesto ante este cambio esgrimir argumentos como el hecho de que las sirenas están en muchas culturas, son seres mitológicos y si probablemente existieran (como lo mostró un documental de ficción de Animal Planet, ‘Sirenas’, de 2012) se verían más como el humanoide de ‘La Forma del Agua’ que como Jessica Chastain, para comenzar. Tampoco el hecho de que más allá de tener personajes ‘woke’ – tal y como lo mencionan muchos creadores de contenido de entretenimiento que se oponen a ideas que ellos consideran ‘progresistas’ y por ende, sin lógica- se puede contar con ellos una buena historia.
El caso es que las últimas producciones en el entretenimiento que se han valido de la nostalgia para sacar remakes, spin-offs, precuelas o secuelas de cualquier producto cultural les han dado la razón una y otra vez, y estrepitosamente. Tanto en series y películas que han sido enormes fracasos en varias plataformas de streaming, personajes que podrían ser más interesantes que solamente su lugar de enunciación, y por los que muchos productos se han hecho publicidad (tildando de racistas, homofóbicos y discriminatorios a los fans que no los quieren, y sí, puede que muchos lo sean, pero hay otros fans que quieren ver lo que ellos amaron y ya), son culpados de los fallos de sus historias y no de la historia en sí misma.
Todo esto, enmarcado en medio de una tensión política y social que se ha agudizado con las últimas guerras y conflictos sociales. Así, este reflejo de este conflicto cultural y político es lo que a ‘La Sirenita’ le ha pesado más que cientos de millones de toneladas de agua. Sus tráilers han sido objeto de burla en comentarios, con miles de dislikes, con montones de apodos deshumanizantes para Bailey, con miles de memes, con miles de comentarios en redes que se valen de la “inclusión forzada” como argumento para despreciar un producto, cuando lo que importa en últimas, es una excelente historia. Y esto es lo que la película, ante todo, se esfuerza por mostrar.
Lo que más encanta de esta nueva versión y que precisamente hace que sus protagonistas empaticen con la audiencia, es que ni Eric (Jonah Hauer- King) es un accesorio ni Ariel es sólo una princesita ‘tonta’ que se desboca por un hombre sin reflexión. Ambos quieren ver más allá de los límites que les han impuesto sus padres. Ambos quieren ver y ser más. Y aunque ambos de alguna manera quieren pagar el precio, claramente el personaje de Halle Bailey en algún punto de la película es quien se da cuenta de que ella, claro, pagará más. Todo, a través de su excelente gestualidad y sus canciones, mostrando su inmenso talento para cantar.
Ese trasfondo es fascinante, y pudo haberse desarrollado mejor, por más que el cuarteto de personajes principales (Eric, Ariel, Úrsula, interpretada por Melissa McCarthy y el majestuoso Rey Tritón, Javier Bardem) lo transmitan en los matices de sus personajes. Eric es adoptado, hubo una guerra entre humanos y tritones que mata a la madre de Ariel. ¿Cómo fue esa guerra fratricida tipo ‘Succession’ submarina que termina desterrando a Úrsula?
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