Se podría decir que el 40 por ciento de las consultas de urología están ligadas a la incontinencia, un problema cada vez más frecuente en mujeres, no solo en edades avanzadas, sino también en jóvenes. ¿A qué se debe? Los expertos nos lo explican.
Alrededor de la incontinencia existen diferentes mitos. Uno de ellos, quizás el más frecuente, es que está asociado a la edad avanzada, sumado a varios partos naturales. Y aunque es posible que las mujeres con estas características sufran de goteos involuntarios, debido a que su piso pélvico ha perdido fortaleza por los embarazos, existen diversas y variadas causas asociadas a este problema.
Pero el primer paso es explicar qué es el piso pélvico. Se trata de un área que sostiene varios órganos inferiores como vejiga, uretra, vagina, útero y recto. Y actúa como un músculo que se puede debilitar por diversas conductas o situaciones, o fortalecer con ejercicios, como todos los del resto del cuerpo. Si ocurre lo primero, viene la caída de los órganos, que puede derivar en problemas como dolores de espalda, disfunción sexual y, claro, incontinencia.
Efectivamente, el peso del feto durante la gestación podría influir en que esta zona empiece a descender y se pueda presentar incontinencia en mayor o menor medida, que no necesariamente ocurre en todas las gestantes. Sin embargo, existen más causas asociadas a este problema, dependiendo también del tipo de incontinencia:
1. Incontinencia de esfuerzo: es justamente el caso del que hemos venido hablando y se manifiesta cuando la mujer puede tener goteo de orina con una pequeña fuerza al toser, estornudar, reír o levantar un objeto pesado. La causa es que algún músculo del área está debilitado, como la vejiga, la uretra o el esfínter. De acuerdo con la uróloga María Andrea Costa, adscrita a MedPlus, además de las mujeres que han sido mamás, también se pueden ver afectadas quienes presentan estreñimiento, y al hacer fuerza para ir al baño originan un descenso de vejiga. También puede deberse al sobrepeso, explica el urólogo Pablo Gómez, también adscrito a MedPlus.
2. Incontinencia imperiosa: ocurre cuando la mujer debe orinar ya, porque no es capaz de retener la orina y se pueden presentar escapes. De acuerdo con la doctora Costa, a este tipo se le conoce también como vejiga inestable, cuando la mujer no puede controlar los movimientos del detrusor; es decir, del músculo que al contraerse expulsa la orina. Las causas pueden estar asociadas a problemas del sistema nervioso, inflamación de la vejiga o alguna infección. O, simplemente, no se encuentra motivo.
3. Incontinencia por rebosamiento: quiere decir que la mujer ha aguantado mucho –y es lo que muchas suelen hacer-, aclara la especialista, por situaciones como que prefieren no usar baños públicos o no encuentran dónde hacerlo. Si esta conducta se vuelve frecuente, sucede como si se inflara demasiado una bomba: al soltarse el aire, la bomba queda suelta y flácida. Por estos tipos de incontinencia es que no se puede catalogar como una enfermedad de la tercera edad, pues puede aparecer después de los 40 años o, incluso antes, si se habla de imperiosa y por rebosamiento. Este problema afecta demasiado la calidad de vida de las mujeres.
Cuando sucede por esfuerzo, la mujer no tiene la posibilidad de darse cuenta cuándo hay un escape y llega a disminuir su vida social, cambia la forma como se viste para que se disimulen algunas manchas derivadas del goteo. Esta molestia afecta incluso la vida sexual, pues el goteo puede darse durante las relaciones con su pareja. Para la doctora Costa el mensaje hacia las pacientes es claro: “Deben consultar porque hay solución”. A esto, el doctor Gómez añade que: “Si es leve, se puede tratar con ejercicios perineales; si es moderada o severa, con medicamentos o cirugía.
¿Cómo tratarla?
Cada caso debe evaluarse de manera individual para encontrar las causas de la enfermedad.
1. Ejercicios perineales: la parte más sencilla contempla los Ejercicios de Kegel. En 1948, el médico Arnold Kegel descubrió que con una serie de movimientos, sus pacientes mejoraban la fortaleza del piso pélvico y se disminuía desde el riesgo de presentar incontinencia, hasta mejorar los síntomas. La doctora Costa los explica: “Se puede detener la micción por unos segundos y luego soltar. Así varias veces. Incluso puede hacerse este mismo movimiento varias veces en el día, para garantizar la fortaleza del músculo”. También se asegura que estos ejercicios ayudan a alcanzar con mayor placer el orgasmo.
2. Terapia de piso pélvico: se trata de obtener los mismos resultados de los Ejercicios de Kegel, con mayor rapidez y precisión, gracias a un equipo de especialistas que usa la tecnología, primero para identificar el estado del área y, luego, para fortalecer el piso pélvico a través de una estimulación eléctrica muscular.
3. Cirugía: se realiza cuando los problemas son mucho más avanzados y los ejercicios, la terapia o los medicamentos no pueden hacer mucho por la paciente. Se analiza la historia clínica para recomendar la mejor intervención, que va a tener como objetivo recuperar la forma del piso pélvico. Puede realizarse a través de técnicas como poner cintillas o mallas sintéticas para fijar los músculos en su lugar original. Se cree que el 15 por ciento de las mujeres necesitarán esta cirugía.
Recomendaciones generales de los expertos
Fuente: MedPlus
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