Opinión

El negocio del “vamos bien”

Iniciada la fase de grupos de la Copa Conmebol Libertadores, el Deportivo Independiente Medellín empató a un tanto en su primer partido del Grupo A ante Estudiantes de La Plata, dirigido por el uruguayo Alexander Medina. Ese resultado dejó en evidencia el verdadero negocio que se esconde detrás del “vamos bien”, la consigna que parece haberse convertido en la filosofía de juego y de gestión del técnico Alejandro Restrepo en este importante torneo internacional.

El famoso “vamos bien” del Equipo del Pueblo no nació en el cooling break del primer tiempo frente al ‘Pincha’ argentino. Tampoco surgió cuando el timonel escarlata, ante cientos de seguidores que veían con claridad lo que ocurría en la cancha, les aseguraba a sus jugadores que todo marchaba perfectamente. En ese momento el partido se iba perdiendo, ya estaba embolatado, sin conexión entre líneas, sin volumen de ataque y con un planteamiento táctico claramente equivocado.

No. El “vamos bien” nació mucho antes. Nació el día en que la dirigencia del “Equipo del Pueblo”, consciente del peso y el significado que tiene para su hinchada la participación en la Copa Libertadores, decidió conformarse con ser un simple animador del torneo continental. La misma lógica que aplica en la Liga BetPlay: participar sin ambición real de pelear los primeros puestos.

“Vamos bien” es el grito de batalla del conformismo, del “si se puede”, del “a ver qué sale”. Es la frase que repiten tanto el cuerpo técnico como la dirigencia, pero que nunca ha salido del corazón del hincha que sufre y que sueña con ver a su equipo campeón. Es el lema de quienes han administrado al ‘Medallo’ desde la mediocridad, sin la ambición ni la inversión necesarias para aspirar a lo más alto.

Raúl Giraldo, como mayor accionista, tiene pleno derecho a decidir el monto de las inversiones que considera conveniente. Lo que no puede hacer es aprovecharse del sentimiento del hincha poderoso y presentarse como su salvador por el simple hecho de pagar salarios al día, mantener una sede y trabajar 24/7, como si eso fuera lo único que merece el club y su afición.

Para Alejandro Restrepo, efectivamente, todo va bien. Llegó a un club con una dirigencia que no le exige resultados deportivos de alto nivel, renovó su contrato antes de una final, tiene garantizada una indemnización millonaria si es despedido y sabe que sus patrones solo le piden que el equipo sea un animador tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Nada que perder, todo que ganar.

Ese es, en esencia, el negocio del “vamos bien”: un acuerdo perfecto entre un técnico protegido por una nefasta dirigencia y un dueño del equipo que ya se embolsó más de cuatro millones de dólares solo por clasificar a la fase de grupos de la Libertadores. Para Raúl Giraldo, esa cifra parece más que suficiente. Para el poderoso hincha del ‘Rey de corazones’, que sigue asistiendo al estadio y sufriendo en cada partido, claramente no lo es.

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Minuto30.com