Opinión

¡El ‘Medallo’ no se vende! La verdad detrás del humo, según Tío Vanegón

Entre el torbellino de rumores, chats de WhatsApp que arden y titulares que aparecen y desaparecen, decidí ir a la fuente. No a cualquier fuente: busqué al Tío Vanegón, uno de los hinchas más emblemáticos del Deportivo Independiente Medellín, un hombre que respira rojo y azul desde siempre y que mantiene la cercanía con varios de los llamados “Históricos”.

A diferencia de otras veces, esta charla no fue a la salida del estadio ni en una cafetería ruidosa. Me recibió en su apartamento. El aroma del tinto recién colado invadía la sala. En las paredes, fotos históricas del club: la Copa Mustang del 2002, la final del 2016, banderas desteñidas por el sol de tantos domingos en el Atanasio. Me miró con esa sonrisa pícara que lo caracteriza y, antes de que yo abriera la boca, soltó:

—“Conozco tus intenciones, ‘Mauro’. Venís a sacarme información sobre si venden o no venden al Equipo del Pueblo”.

Soltamos una carcajada que relajó el ambiente. Era imposible negarlo.

—“Tío Vanegón, usted es muy amigo de los Históricos. Gustavo Jiménez, Javier Vergara, Julio Roberto Gómez, John Maya… Ellos están cerca de Raúl Giraldo en medio de esta crisis”.

El Tío Vanegón se acomodó en el sillón, tomó un sorbo de tinto y aclaró con voz firme y pausada:

—“Mira, Mauro. Sí soy amigo de ellos. De Gustavo, Javier, Julio Roberto y John Maya. Con Palacio e Iván Darío Restrepo tengo menos cercanía. Pero no son asesores contratados ni están en nómina. Son un grupo de amigos, dirigentes con trayectoria en el deporte y en empresas, que aportan su experiencia por cariño al club. Nada más. No es un gabinete técnico, es una mano amiga en tiempos difíciles”

Asentí. El ambiente se puso más serio. Entonces llegó la pregunta que flotaba en el aire desde hace semanas.

El juguete que no quiere soltar

—“Tío Vanegón, ¿y la venta?”

El tío soltó una media sonrisa, como quien ya se esperaba el golpe.

—“Vender el Medallo no es como vender un apartamento, ‘Mauro’. No se hace de un día para otro. Raúl Giraldo tiene un porcentaje importante y, para serte sincero, no tiene un interés fuerte en vender. Este equipo es su juguete, su pasión. Se equivocó feo con la hinchada, lo sabe, y por eso dio un paso al costado como representante legal. Pero sigue siendo el dueño. Y quiere seguir siéndolo… aunque sea en cuerpo ajeno”.

Hizo una pausa teatral, de esas que saben los buenos contadores de historias.

—“Cuando no hay voluntad real de vender, pero tenés enfrente a la hinchada más poderosa y pasional del fútbol colombiano, solo hay un camino: complacerla. Vendrá un técnico del gusto del hincha, cuatro o cinco jugadores de renombre que ilusionen, y a trabajar. Punto”.

El alma que no se negocia

Me incliné hacia adelante. No podía quedarme callado.

—“Pero Tío Vanegón, ¿hasta cuándo lo mismo? La poderosa hinchada no aguanta otra final perdida. El club necesita aire fresco, inversionistas serios que lo lleven a otro nivel”.

El tío Vanegón me miró fijamente. Su tono cambió. Ya no era solo el hincha emblemático; era el sabio que ha visto nacer y crecer generaciones con el rojo y azul en la sangre.

—“Entiendo tu punto, Mauro. Y sí, venderle a un fondo extranjero suena moderno, atractivo en el papel. Pero el Medallo no es una empresa más. Es el equipo del pueblo antioqueño. De barrios enteros que se pintan de rojo y azul los domingos. De abuelos que les transmiten la hinchada a sus nietos como un legado sagrado. Es la hinchada más pasional de Colombia. ¿Qué garantiza que un fondo de afuera entienda nuestra mística, nuestro descontrol en la tribuna, nuestra forma de vivir el fútbol como se vive en Medellín?”

Hizo silencio. Solo se escuchaba el tic-tac de un reloj y el sonido lejano de una moto en la calle.

—“Raúl ha sido mal asesorado, eso es claro. Sacó al ‘innombrable’ y eso es un punto a favor. Ahora le toca sacar al sobrino presidente, rodearse de gente con ADN del Medallo, un scouting serio que piense primero en el club y no en su bolsillo. Porque este equipo ha llegado a finales. Las ha perdido, sí, pero llegar no es poca cosa. El problema no es solo el dueño: es cómo se ha manejado”.

El veredicto del Tío Vanegón

Antes de despedirnos, el Tío Vanegón remató con la convicción de quien conoce los pasillos del club mejor que muchos:

—“Raúl Giraldo no tiene otra opción, ‘Mauro’. Él lo sabe. O invierte como debe ser con un técnico de jerarquía y refuerzos de peso o la presión de la poderosa hinchada lo va a terminar doblegando. Yo creo que va a apostar por lo primero. Quiere volver a ser campeón. Y el pueblo antioqueño también”.

Salí del apartamento con la sensación de haber tocado la realidad del club más allá de los titulares y los audios de WhatsApp. El Medallo no está en venta. Al menos no todavía. Lo que sí está a la venta es la ilusión de toda una hinchada que no se conforma con ser subcampeón. Ahora solo queda esperar. Pero con los ojos bien abiertos y la voz bien alta, como siempre lo hemos hecho desde esta tribuna

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Minuto30.com

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