Foto tomada de: www.publimetro.co
3,6 millones de personas ganan más de dos salarios mínimos al mes, lo que quiere decir que solamente 15% de los trabajadores recibe más de $1,65 millones para su sustento mensual.
De acuerdo con el Dane, 47% de los trabajadores devengó hasta un salario mínimo en el primer semestre del año, lo que equivale a 10,5 millones de personas.
A la negociación del salario mínimo entre sindicatos y empresarios le queda exactamente una semana, o de lo contrario el Gobierno deberá definir, por decreto, cuánto será el incremento para el próximo año. En el marco de la mesa de concertación salarial se conoció que, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), para este año en el país la cantidad de personas que ganan entre un salario mínimo ($828.116) y hasta dos salarios mínimos ($1,65 millones) sobrepasa los 8,11 millones de personas, lo que equivale a 36% de los trabajadores del país.
Según la metodología de clases sociales para medir la canastas del IPC del Dane, se considera que un hogar, de acuerdo con su nivel de ingresos, es de clase media si recibe entre US$10 y US$50 diarios (entre $33.179 y $165.850), lo que ronda un ingreso mensual entre $995.370 y $4,97 millones. Mientras que un hogar se considera de ingresos altos si recibe más de US$50 al día ($165.850).
Precisamente, según el director del Dane, Juan Daniel Oviedo, en los últimos años el segmento de clase media se ha ido incrementando, un concepto que se relaciona también con la reducción de la pobreza.
“La reducción de la pobreza se ha visto complementada con la consolidación de lo que denominamos, desde la perspectiva estadística, la clase media o el segmento de clase social con ingreso medio. Esa clase media ha pasado de pesar 21,7% en 2008 a pesar 30,8% en 2018”, aclara Oviedo.
Adicionalmente, si se mira el nivel de formalidad, según el Dane, 92% de los trabajadores que gana menos de un mínimo son informales y 79% asegura ser independiente y no asalariado.
Hay que tener en cuenta que, en la teoría económica, existe una disyuntiva entre el aumento de los salarios y el empleo. “Si uno sube el salario la gente deja de contratar mano de obra formal y la contratan informalmente. Esa es la mejor señal de que no se debe subir demasiado el salario mínimo”, comenta el exministro de Hacienda, Roberto Junguito, quien sostiene que se debe establecer “un mínimo atractivo para que los empresarios empleen gente.
Además, Junguito asegura que incrementar mucho el salario mínimo fomenta el desempleo, pues es un desincentivo para la contratación de más mano de obra.
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