Una modelo presenta una creación del diseñador portugués de moda Luis Buchinho para la temporada Otoño-Invierno 2017/2018 durante la Semana de Moda de París, Francia, hoy 1 de marzo de 2017. La Semana de Moda de París se celebra del 28 de febrero al 7 de marzo. EFE
Una modelo presenta una creación del diseñador portugués de moda Luis Buchinho para la temporada Otoño-Invierno 2017/2018 durante la Semana de Moda de París. EFE
Lanvin quiere recuperar el tiempo perdido y su nueva diseñadora, Bouchra Jarrar, demostró en una colección poética y romántica que parece más que dispuesta a llevar a cabo la difícil tarea de mejorar el legado del exdirector creativo de la firma, Alber Elbaz.
En una paleta de colores entre el blanco, el gris, el rosa pastel y el negro, la segunda colección de la francesa de origen marroquí para la histórica ‘maison’ trató de mezclar costura y practicidad a partes iguales para dar a la mujer Lanvin “belleza y gracia”.
“Quiero dar poesía, porque tengo mucha en mi interior y no puedo guardarla dentro”, dijo Jarrar en el “backstage”.
Su propuesta se dividió a partes iguales entre chaquetas de sastrería y vestidos ultra vaporosos, combinados con medias de rejilla y botines planos que añadieron un toque más urbano a la línea, lanzada en la presentación de las colecciones otoño-invierno 2017/2018 de la Semana de la Moda de París.
El pasado de Jarrar, que destacó en los últimos años como miembro de la Alta Costura parisina, desempeña un papel importante en esta nueva etapa de Lanvin con prendas cuidadosamente confeccionadas y un aire casi de cuento de hadas.
Una modelo presenta una creación de la diseñadora danesa de moda Anne Sofie Madsen para la temporada Otoño-Invierno 2017/2018 durante la Semana de Moda de París. EFE
Accesorios como bolsos, collares y brazaletes en metales preciosos estuvieron decorados con pájaros y plumas de aves para resaltar esta idea de fantasía y paz.
“Siempre he amado los pájaros, pero nunca he sabido cómo mostrarlo en un contexto de creatividad. Esta vez me han inspirado no solo para los accesorios, sino en la creación de vestidos y faldas muy ligeras con mucho movimiento”, añadió la modista.
El encaje, que decoró mangas y pronunciados escotes en la espalda, y la seda, en vestidos lenceros para el día, añadieron un toque sensual a una colección que guardó un punto inocente, casi infantil, de principio a fin.
También entre tonos pastel se movió la colección de Rochas, cuyo diseñador, el italiano Alessandro dell’Acqua, se inspiró en la aristocracia para crear prendas sofisticadas en un “allure” de diva.
En concreto, marcó su espíritu de esta temporada la figura de dos mujeres: Marella Agnelli, miembro de la alta sociedad italiana, y la empresaria francesa Hélène Rochas, musa y esposa de Marcel Rochas, el creador de la firma.
“He mantenido el ADN de la casa en materiales como la doble cachemira, el brocado, el mikado (tela de textura granulada que se fabrica a partir de la seda natural), o las lentejuelas, que son herencia de la casa pero adaptados al mundo contemporáneo”, describió el diseñador.
Una colección glamurosa, rica en tonos dulces pero también tierras y negro, que dieron forma a sedosos vestidos con falda evasé con largo por debajo de la rodilla, acompañados con abrigos de corte sesentero o de pelo coloreados.
Marcas como Rochas mantienen una imagen de la feminidad pura y elegante, como también hizo la casa Guy Laroche, que para colmar y reivindicar aún más si cabe que su pasarela era territorio femenino, eligió a grupos musicales con voces de mujer para ambientar el espectáculo, como The Cardigans y otros mitos de los años 90.
Los colores fueron mucho más eléctricos, con el rosa fucsia o el azul como protagonistas alternando con blanco, marrón, negro y algunos detalles en verde.
¿La idea? Hacer de la sensualidad la clave de la elegancia moderna, la esencia misma de la marca, para crear un uniforme diario.
Una modelo presenta una creación del diseñador portugués de moda Luis Buchinho para la temporada Otoño-Invierno 2017/2018 durante la Semana de Moda de París. EFE
Al concebir esta colección, su diseñador, el británico André Andrascik, se sumergió en los archivos de Laroche, concretamente en los años 70, para revivir prendas lujosas pero minimalistas como vestidos cóctel de corte asimétrico que dejan la espalda desnuda y pantalones amplios plisados que acompañan jerséis, también de canalé, de cuello alto y súper ajustados.
Por último, la diseñadora danesa Anne Sophie Madsen, la más joven de la jornada, centró su interés en el futuro más que en modas pasadas, añadiendo gafas protectoras como las que usan los científicos, y transparencias imposibles.
Madsen se decantó por tonos piel, blancos y beige en blusas cargadas de volantes y reinterpretó clásicos del fondo de armario como la gabardina o la chaqueta de aviador, extendiendo las mangas para crear un look más “underground”.
María D. Valderrama. EFE
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