Foto: Corporación Autónoma de Cundinamarca
Una antigua vivienda ubicada en la localidad de Usme, en Bogotá, fue ocupada por las autoridades tras descubrirse que operaba como matadero clandestino.
El predio, utilizado para el sacrificio ilegal de ganado robado, estaba bajo el control de “Los Pelones”, una organización criminal desarticulada en 2022, pero cuyos bienes seguían funcionando como soporte de sus operaciones.
La acción hace parte de una operación de extinción de dominio adelantada por la Policía Nacional en coordinación con la Fiscalía, que logró afectar directamente el patrimonio ilícito de esta banda.
En total, fueron ocupados tres inmuebles y un establecimiento comercial en Bogotá, Viotá y Tocaima (Cundinamarca), con un valor superior a los $4.350 millones de pesos. Todos los bienes pasarán ahora a manos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
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Según denuncias de la comunidad, el inmueble reincidió en las prácticas ilegales, no solo como un matadero clandestino sino también como centro logístico para la distribución de carne proveniente de reses hurtadas en municipios cercanos como Une, Chipaque, Ubaque y Cáqueza.
Estas medidas representan un avance significativo en la lucha contra la criminalidad organizada, afectando directamente su capacidad operativa y financiera.
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