Resumen: Samai es un perro entrenado en Estados Unidos que detecta dispositivos electrónicos con posibles pruebas de trata de personas y explotación sexual infantil. En Medellín acompañó varios allanamientos con la Policía Nacional y encontró un celular y una tarjeta microSD ocultos. Trabaja con la organización OUR Rescue, es el único canino con este entrenamiento en Sudamérica y también acompaña emocionalmente a los menores rescatados.
Un olfato especializado se convirtió en un aliado clave de las autoridades en la lucha contra los delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes en Medellín. Se trata de Samai, un perro entrenado en Estados Unidos para detectar dispositivos electrónicos que pueden ocultar pruebas de trata de personas y explotación sexual infantil.
El canino acompañó varios allanamientos en la ciudad, en articulación con la Policía Nacional. En uno de los procedimientos logró encontrar un celular y una tarjeta microSD que estaban ocultos y que podrían aportar pruebas importantes para las investigaciones que adelantan las autoridades.
Los dispositivos hallados quedaron a disposición de las autoridades competentes para los respectivos análisis. Las investigaciones continúan con el propósito de establecer su contenido, determinar posibles responsabilidades penales y avanzar en los procesos de judicialización.
«Estas herramientas complementan el trabajo de las autoridades y permiten ampliar las posibilidades de encontrar evidencias fundamentales. La estrategia es clara: cerrarles espacios a los delincuentes, fortalecer la capacidad investigativa y proteger especialmente a niñas, niños y adolescentes», precisó el secretario encargado de Seguridad y Convivencia, Sebastián Acosta.
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El único perro con este entrenamiento en Sudamérica
Samai está entrenado para detectar computadores, celulares, tabletas, memorias USB, microchips y tarjetas microSD, incluso cuando están escondidos en lugares de difícil acceso, enterrados o sumergidos. Para lograrlo, reconoce el olor del óxido de trifenilfosfina, un compuesto químico presente en los componentes de estos equipos. De esa manera apoya las labores de búsqueda de elementos que posteriormente pueden ser analizados por los investigadores.
El perro trabaja desde hace aproximadamente dos años con la organización internacional OUR Rescue, dedicada a apoyar investigaciones relacionadas con la trata de personas y los delitos sexuales contra menores de edad. Según sus responsables, es el único perro con este tipo de entrenamiento disponible en Sudamérica.
Desde su base de operaciones en Quito (Ecuador), ha acompañado procedimientos en Chile y Perú, además de participar en actividades de prevención y sensibilización sobre estos flagelos.
«Samai significa alegría en quichua. En Medellín acompañamos varios allanamientos junto a la Policía Nacional y, durante uno de ellos, logró detectar un celular y una tarjeta microSD ocultos, que pueden aportar pruebas importantes para las investigaciones», precisó el propietario y entrenador del perro, Pablo Andrés Vitel Palacios.

También acompaña emocionalmente a los menores rescatados
El trabajo de Samai no se limita a los operativos. El canino también brinda acompañamiento emocional a niñas, niños y adolescentes que han sido rescatados de situaciones traumáticas, una labor que complementa la atención que reciben las víctimas de estos delitos sexuales.
La Alcaldía de Medellín fortalece el trabajo con la Policía Nacional y organismos especializados para combatir las redes de explotación sexual infantil y perseguir a quienes vulneran los derechos de los menores de edad en la ciudad.

Este tipo de unidades caninas, conocidas como perros detectores de dispositivos electrónicos (ESD), se han convertido en una herramienta cada vez más usada en la región. Según OUR Rescue, el propio Samai ya había apoyado operativos en Ecuador y Chile, donde sus hallazgos contribuyeron a la captura de presuntos responsables de delitos sexuales y al decomiso de material de abuso sexual infantil.
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En este tipo de casos, los dispositivos electrónicos suelen ser la pieza más difícil de hallar para las autoridades: los delincuentes los esconden en lugares improvisados precisamente porque allí guardan la información que los puede comprometer. Por eso, la capacidad de Samai resulta clave para que las pruebas no se pierdan y las investigaciones puedan avanzar hasta la judicialización de los responsables.
Las autoridades recuerdan que cualquier ciudadano que conozca o presuma un caso de vulneración o delito contra un niño, niña o adolescente puede reportarlo a través de la línea 141 del ICBF o la línea 123 de la Policía Nacional, donde reciben asesoría y acompañamiento. La denuncia oportuna es clave para proteger a los menores y desmantelar las redes que se aprovechan de ellos.
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