Resumen: El Hospital Alma Máter de Antioquia hizo un llamado de auxilio al Gobierno Nacional, la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín por la grave crisis financiera que atraviesa: acumula deudas por $455.000 millones, lleva tres meses sin pagar salarios al personal y ha cerrado 110 camas de hospitalización, 11 de UCI y 5 quirófanos, además de reducir servicios como trasplantes y oncología.
Foto: Redes Sociales.
La Junta Directiva del Hospital Alma Máter de Antioquia hizo este miércoles 4 de noviembre un llamado de auxilio y solidaridad al Gobierno Nacional, a la Gobernación de Antioquia, a la Alcaldía de Medellín, a las entidades responsables de pago y a los gremios del sector, ante la profunda crisis financiera que atraviesa la institución y que, advierte, compromete la seguridad de la atención y amenaza con detonar el colapso de la red de salud en Antioquia y otras regiones.
En un comunicado a la opinión pública, la Junta Directiva recordó que el Alma Máter es una institución prestadora de servicios de salud vinculada a la Universidad de Antioquia, que opera como corporación mixta, de derecho privado y sin ánimo de lucro. El hospital atiende aproximadamente el 25 % de los servicios de alta complejidad de la población del departamento y apoya, además, a poblaciones del Chocó, Córdoba y el Eje Cafetero. El 40 % de su prestación corresponde a pacientes del régimen subsidiado, el 34 % al régimen contributivo y el 26 % al régimen especial, entre ellos Magisterio, Policía Nacional, Fuerzas Militares y la propia UdeA.
La institución es, además, el mayor sitio de prácticas en el área de la salud de todo el país, con cerca de 11.000 rotaciones al año de estudiantes de pregrado y posgrado, médicos internos y residentes de especialidades y subespecialidades. En sus instalaciones se concentra la mayor parte de la investigación clínica de la Universidad de Antioquia, y su programa de telesalud ha realizado más de 3 millones de atenciones en especialidades como ginecobstetricia, pediatría, urgencias, psiquiatría y toxicología, priorizando las zonas de Colombia con mayores dificultades de accesibilidad.
Según el comunicado, en agosto pasado se adelantó una reforma estatutaria que integró a la Junta Directiva del hospital al rector y al decano de Medicina de la Universidad de Antioquia, junto con nuevos miembros, entre ellos un representante sindical, y se designó una nueva Dirección General. Sin embargo, la continuidad y la capacidad resolutiva de los servicios enfrentan hoy una severa afectación provocada por tres factores críticos.
El primero es financiero: el hospital acumula deudas por $455.000 millones de pesos, respaldadas por una cartera de solo $332.000 millones, de la que más del 50 % es de difícil recaudo. De ese monto, $90.000 millones son adeudados por EPS liquidadas y se logró documentar una pérdida por $44.000 millones derivada de la operación de la red pública de salud de Barranquilla, San Andrés y Apartadó en años anteriores. Pese a haber requerido el pago de $160.000 millones correspondientes al último año, la mayoría de las aseguradoras incumple con los giros completos y con el pago de servicios previos a agosto, argumentando escasez de recursos y trámites administrativos. En los últimos meses, el recaudo solo alcanza el 68 % de los servicios prestados.
El segundo factor es laboral: la crisis financiera ha derivado en el retraso de las obligaciones con el personal, que actualmente asciende a tres meses de salario para la mayoría de los trabajadores, cinco meses de aportes a la seguridad social, la prima del primer semestre y el pago de deducciones laborales a terceros. «Resulta paradójico que nuestro personal, que presta sus servicios al Sistema General de Seguridad Social, hoy está prácticamente retirado y excluido de la propia cobertura de seguridad social», señala el documento, que advierte que la mora en los aportes genera un círculo vicioso que imposibilita legalmente al hospital para contratar nuevo personal, radicar facturación y recaudar los recursos derivados de la atención en salud.
El tercer factor es la pérdida de talento humano: durante 2026 se ha registrado la renuncia de más de 552 profesionales, lo que, sumado a la escasez de insumos, dispositivos y medicamentos, ha desencadenado en el cierre de 110 camas de hospitalización, 11 camas de UCI y 5 quirófanos, así como en la disminución importante de los servicios de laboratorio, trasplantes, oncología, hemodinamia, imágenes diagnósticas y cirugía cardiovascular, ortopédica, urológica y oncológica, entre otros.
«Frente a esta emergencia que adopta carácter humanitario por las razones ya expresadas, hacemos un llamado de auxilio y solidaridad», indica la Junta Directiva, que pide viabilizar soluciones inmediatas que garanticen el flujo de caja y el pago total de los servicios prestados. «Debemos trabajar de manera conjunta para oxigenar las finanzas del hospital, pagar las obligaciones laborales y devolverle la dignidad a los profesionales de la salud, que aún sacrificando su propio bienestar, continúan sosteniendo la vida en medio de la crisis», agrega.
El comunicado cierra con la frase que resume el momento que vive la institución: «¡A quiénes nos cuidan, hoy debemos cuidarles!».
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Comunicado del Hospital Alma Máter de Antioquia
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