Resumen: En la zona rural de Yolombó, Antioquia, campesinos deben cruzar puentes improvisados tras el colapso de dos estructuras por las lluvias, lo que ha dejado a varias veredas con dificultades de movilidad. Aunque la comunidad ha realizado reparaciones temporales, los pasos no cuentan con condiciones de seguridad, mientras las autoridades avanzan en intervenciones tras declarar la calamidad pública.
En la zona rural del municipio de Yolombó, en Antioquia, comunidades campesinas enfrentan diariamente una situación de alto riesgo al tener que cruzar estructuras improvisadas luego del colapso de dos puentes ocasionado por las fuertes lluvias registradas en la región.
Los puntos afectados corresponden a los sectores Remolino y El Atajo, estructuras que completan cerca de un mes fuera de servicio, dejando a varias veredas con dificultades de conectividad y movilidad. Ante la ausencia de pasos seguros, los habitantes han optado por adaptar de forma artesanal algunos tramos, utilizando materiales como madera y sacos de arena para intentar restablecer el paso.
Soluciones comunitarias ante la falta de conectividad
En el caso del puente ubicado en El Atajo, la propia comunidad ha intervenido de manera temporal para permitir el tránsito básico de personas y vehículos livianos. Sin embargo, estas adecuaciones no cuentan con condiciones técnicas de seguridad, lo que ha generado preocupación entre los habitantes que dependen de esta vía para actividades cotidianas.
La situación se vuelve aún más compleja en el sector de Remolino, donde el puente afectado conecta a alrededor de 12 veredas y es utilizado por más de 2.000 personas. La pérdida de esta infraestructura ha impactado directamente la movilidad de la población rural, especialmente en el transporte de alimentos y productos agrícolas.
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Riesgos en cada cruce
El uso de estas estructuras improvisadas implica maniobras constantes de precaución. En algunos registros conocidos en la zona, vehículos de carga como chivas deben atravesar el puente con los pasajeros descendidos para reducir el peso, mientras otras personas guían el paso desde el otro extremo.
Este tipo de cruces se ha convertido en una rutina forzada para la comunidad, que advierte que cada desplazamiento representa un riesgo para la integridad de quienes dependen de esta conexión vial para su sustento diario.
Respuesta institucional y obras proyectadas
Ante la emergencia, en el municipio fue declarada la calamidad pública, medida que busca agilizar las intervenciones necesarias para la recuperación de la infraestructura afectada.
Las autoridades locales han señalado que se adelantan gestiones para la recuperación de los dos puentes, con una intervención estimada en el caso de Remolino cercana a los 1.600 millones de pesos. En el caso de El Atajo, se contempla una reparación parcial con el objetivo de restablecer el paso antes de finalizar el mes.
Una comunidad que sigue aislada parcialmente
Mientras avanzan los procesos administrativos y las obras proyectadas, los habitantes de la zona rural continúan enfrentando dificultades de movilidad y dependencia de soluciones temporales que no ofrecen garantías estructurales.
La comunidad insiste en la necesidad de una intervención definitiva que permita restablecer la conectividad entre veredas y reducir el riesgo al que actualmente se ven expuestos cada vez que deben cruzar estos puntos afectados por las lluvias.
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