Resumen: Un estudio de la Universidad de Oxford incluyó a Medellín entre las ciudades del mundo evaluadas por su riesgo frente a las olas de calor. Aunque la capital antioqueña ocupa una posición menos crítica que Barranquilla, Cali y Bogotá, expertos advierten que factores como el efecto isla de calor, la vulnerabilidad social y la llegada del fenómeno de El Niño podrían aumentar el impacto de las altas temperaturas en la población.
Una investigación de la Universidad de Oxford ubicó a Medellín entre las 205 ciudades del mundo con más de un millón de habitantes analizadas por su nivel de riesgo frente a las olas de calor. Aunque la capital antioqueña aparece en una posición menos crítica que otras ciudades colombianas, los expertos advierten que el aumento de las temperaturas y la llegada del fenómeno de El Niño representan desafíos importantes para la región.
El estudio, publicado en la revista científica Sustainable Cities and Society, evaluó no solo las temperaturas registradas en cada ciudad, sino también factores sociales, económicos y demográficos que pueden aumentar la vulnerabilidad de la población frente a eventos de calor extremo.
En la clasificación global, Barranquilla ocupó el puesto 11, convirtiéndose en la ciudad colombiana con mayor nivel de riesgo. Cali apareció en la posición 54, Bogotá en la 116 y Medellín en el lugar 172.
El calor extremo va más allá de la temperatura
Los investigadores señalan que los efectos de las olas de calor no dependen únicamente de los grados que marque el termómetro. Aspectos como la pobreza, la calidad de la infraestructura, el acceso a servicios básicos y la presencia de poblaciones vulnerables influyen directamente en la capacidad de respuesta de una ciudad.
“En muchas grandes ciudades, el calor extremo coincide con una alta vulnerabilidad y una capacidad limitada para hacer frente a la situación. Esta combinación puede aumentar considerablemente el riesgo asociado al calor y, en algunos casos, tener consecuencias que ponen en peligro la vida”, advierte el estudio.
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La investigación identificó que las ciudades con mayor riesgo se concentran principalmente en Asia y África. Sin embargo, América Latina también figura dentro de la clasificación con 28 ciudades distribuidas a lo largo del ranking.
Para Medellín, uno de los factores que más preocupa es el llamado efecto isla de calor, fenómeno que provoca que algunos sectores urbanos registren temperaturas superiores al promedio debido a la concentración de concreto, asfalto y edificaciones, sumado a la falta de zonas verdes.
En los últimos meses, la ciudad ha registrado temperaturas superiores a los 33 grados centígrados, situación que ha incrementado las alertas sobre los posibles impactos en la salud de la población.
El llamado de las autoridades
Ante la llegada del fenómeno de El Niño, el coordinador del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA), Daniel Ruiz Carrascal, pidió a la ciudadanía mantenerse informada a través de los canales oficiales.
“Lo que le pedimos a la comunidad es que, primero, estén informados, y estén continuamente verificando la información que ponemos a disponibilidad de todos a través de nuestros canales oficiales para entender los impactos que podría tener para el territorio la afectación del niño en los dos meses”, señaló Ruiz Carrascal.
Análisis oficiales realizados en años recientes identificaron 14 barrios distribuidos en seis comunas de Medellín con altos niveles de vulnerabilidad frente a las altas temperaturas.
El estudio también resalta que los efectos del calor extremo suelen ser más severos en niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes. Además, organizaciones como Periodistas por el Planeta advierten que la desigualdad urbana puede aumentar los riesgos, ya que los sectores con menos zonas verdes y mayores dificultades económicas tienen menos herramientas para enfrentar este tipo de eventos climáticos.
Los resultados del informe representan una advertencia para las ciudades latinoamericanas sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de adaptación y protección frente a fenómenos de calor cada vez más frecuentes e intensos.
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