Resumen: La capital antioqueña experimenta transformaciones demográficas profundas que están reconfigurando la manera en que sus ciudadanos habitan el territorio. Frente al declive del modelo de familia tradicional numerosa y el auge de nuevas estructuras sociales, la Alcaldía de Medellín presentó una propuesta normativa sin precedentes: la incorporación formal de la vivienda colectiva dentro de la regulación urbana, a través de la revisión de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Esta iniciativa busca reconocer y reglamentar tipologías contemporáneas como el coliving, las residencias estudiantiles y para profesionales, los esquemas de alquiler institucional y los espacios adaptados para personas mayores.
La capital antioqueña experimenta transformaciones demográficas profundas que están reconfigurando la manera en que sus ciudadanos habitan el territorio. Frente al declive del modelo de familia tradicional numerosa y el auge de nuevas estructuras sociales, la Alcaldía de Medellín presentó una propuesta normativa sin precedentes: la incorporación formal de la vivienda colectiva dentro de la regulación urbana, a través de la revisión de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Esta iniciativa busca reconocer y reglamentar tipologías contemporáneas como el coliving, las residencias estudiantiles y para profesionales, los esquemas de alquiler institucional y los espacios adaptados para personas mayores.
El origen de esta reforma urbanística responde a cambios estructurales en la población. Para entender esta iniciativa, es necesario mirar los datos poblacionales. Luz Ángela González Gómez, directora del Departamento Administrativo de Planeación, explica que actualmente se está produciendo una inversión de la pirámide poblacional. Este fenómeno mundial se caracteriza por un proceso de envejecimiento de la población y una reducción evidente en el número de nacimientos. Como consecuencia directa, la constitución de los hogares ha ido decreciendo; cada vez hay más personas que viven solas o familias compuestas únicamente por dos individuos. Ante esta realidad, el inventario habitacional de la ciudad debe ofrecer una solución a la nueva demanda que está surgiendo.
Por su parte, Martha Isabel Tamayo, subdirectora de Planeación de Medellín, enfatiza que las políticas de planeación deben responder a este fenómeno de manera proactiva e inclusiva: «Como los hogares están constituidos cada vez de manera más pequeña y hay unos incluso que son unipersonales, pues es muy importante que nosotros desde el Plan de Ordenamiento Territorial reconozcamos esta situación y ofrezcamos una solución habitacional a esas familias nuevas, a esos hogares nuevos que nos están demandando, no solamente que tengan una solución diferencial de vivienda, sino también que tengan una ubicación privilegiada en el territorio, que esté cerca a los servicios y a los lugares que requieren estas poblaciones».
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Hasta ahora, el marco regulatorio municipal mantenía un vacío significativo respecto a estas realidades. Tamayo puntualiza que, si bien la ciudad siempre ha contemplado figuras constructivas tradicionales, carecía de instrumentos para esquemas compartidos:
«En este momento nosotros no tenemos la vivienda colectiva regulada, es decir, todo este fenómeno que está ocurriendo a nivel demográfico de estos jóvenes profesionales, estos estudiantes, estas personas adultas mayores que están demandando un lugar donde vivir, no están siendo reconocidos desde la norma actual. Nosotros tenemos y siempre hemos tenido regulada la posibilidad de construir viviendas unifamiliares, multifamiliares, apartaestudios, apartamentos, pero no tenemos todavía considerada un producto inmobiliario específico para estas personas que necesitan una solución habitacional en la cual tengan su espacio privado, de manera independiente, pero pueden compartir ciertos servicios. Entonces, como no lo tenemos regulado en este momento, en esta oportunidad, con esta revisión de mediano plazo, estamos incorporando esta vivienda colectiva como la solución a estos hogares nuevos que tienen una nueva forma de habitar el territorio».
Para materializar esta visión, el POT establece especificaciones técnicas para las áreas habitacionales privadas. De acuerdo con la directora del Departamento Administrativo de Planeación, Luz Ángela González Gómez, «la propuesta reconoce nuevas formas de habitar y establece unas condiciones de habitabilidad acordes con este tipo de vivienda colectiva, definiendo que las unidades privadas podrán tener entre 20 y 25 metros cuadrados para una persona y entre 25 y 29 metros cuadrados para dos personas, pero estas áreas se complementan con espacios comunes».
Al detallar cómo funcionará esta arquitectura en la práctica cotidiana, la subdirectora Martha Isabel Tamayo aclara el alcance de los dos formatos proyectados:
«La diferencia entre este producto que estamos planteando, esta solución habitacional, para estos usuarios específicos, vamos a hablar de estudiantes, de personas mayores, de parejas, estamos hablando también de personas solteras que quieran compartir su vivienda con otras personas que estén en su misma condición. Hay todo un grupo de personas y de población, usuarios específicos que están demandando este tipo de solución habitacional que pueden vivir en apartamentos con áreas probablemente más pequeñas, privadas, pero que tienen que satisfacer el resto de necesidades en servicios comunes. Entonces lo que estamos planteando es que haya una unidad habitacional sencilla, que tenga una habitación, que puede ir desde los 20 hasta los 29 m². Ahí dentro de esa unidad habitacional, yo tengo que solucionar el baño, la cocina y el área privada para el descanso».
Tamayo explica igualmente la segunda modalidad de diseño contemplada: «Tenemos otra oportunidad de desarrollo de una unidad habitacional doble que tenga dos habitaciones, que puede ser compartida perfectamente por dos personas y que tenga también en su interior todo ese espacio privado, es decir, cocina, baño y zona de descanso, y en ambos casos se pueda compartir en unas zonas comunes todo lo que yo puedo ejercer de vida social: la sala, el comedor, esa zona de ropas y que pueda sustituir lo que antes tenía en mi espacio privado en unos servicios comunes que no son de uso tan habitual, que pueda decidir en qué momento los voy a utilizar, que pueda interactuar con las otras personas que están habitando en las otras unidades habitacionales cercanas a mí pero que tenga siempre mi espacio privado bajo mi control y que no tenga ningún tipo de afectación a esa esfera privada».
La administración municipal ha reiterado que estos 20 a 29 metros cuadrados no constituyen la totalidad del inmueble, sino que representan células habitacionales complementadas obligatoriamente por amplias zonas de uso compartido como cocinas colectivas, lavanderías, salones sociales y áreas de trabajo colaborativo. Esta redistribución espacial no solo optimiza el uso del suelo, sino que impacta de forma directa el bolsillo de los ciudadanos. Según expone Tamayo, «de esta manera lo que estamos haciendo es que estamos garantizando que con unas áreas muy específicas, la necesidad habitacional de estos habitantes se cumpla. Muy seguramente, algunos de estos productos inmobiliarios sean ofertados a un precio mucho más asequible para este tipo de familias y además que estén ubicados en zonas de la ciudad que tienen mucha cercanía a todos los servicios».
No obstante, la densificación y flexibilidad urbanística que propone el POT tiene límites territoriales claros. La propuesta prohíbe de manera tajante la implantación de vivienda colectiva en suelo rural. El objetivo central de esta restricción radica en salvaguardar la vocación productiva y ambiental del campo, evitando la proliferación de desarrollos inmobiliarios masivos y priorizando las formas tradicionales de hábitat propias de las comunidades campesinas de los corregimientos de Medellín.
Con este paquete de medidas, la capital antioqueña busca dar un salto normativo: transitar de un esquema habitacional rígido hacia un modelo flexible, capaz de brindar techo digno, formal y accesible a las nuevas generaciones sin descuidar el equilibrio territorial.
Medellín se reinventa: El POT abre la puerta a la vivienda colectiva como una nueva forma de habitar
El POT propone reconocer por primera vez la vivienda colectiva como una nueva forma de habitar Medellín 👇
https://t.co/7D9xxiLxWf— Alcaldía de Medellín (@AlcaldiadeMed) October 13, 2026
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