Resumen: El mánager de Nelson Velásquez, Alex Eduardo Díaz, defendió la polémica aparición del cantante en la cárcel de Itagüí alegando que no se trató de un concierto en forma, sino de la interpretación de unas cuantas canciones bajo la absoluta convicción de que el evento era legal. Díaz argumentó que el equipo actuó de buena fe, confiando en la legitimidad del acto al haber superado todos los controles oficiales de ingreso, por lo que nunca sospecharon que la presentación carecía de los permisos del INPEC ni que terminaría provocando la suspensión de las mesas de paz urbana en el país.
El escándalo por la “parranda” en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí dio un giro en las últimas horas tras las declaraciones de Alex Eduardo Díaz, representante de Nelson Velásquez. Según el mánager, el equipo del artista fue víctima de una confusión logística y administrativa, asegurando que nunca se planificó un concierto formal, sino una intervención breve que creían plenamente autorizada.
Entre la “buena fe” y el micrófono
Díaz fue enfático en desmarcar al intérprete de vallenato de cualquier irregularidad. Según su versión, la llegada al centro penitenciario no tuvo las características de una gira o un evento masivo. “No fue un concierto, fueron unas canciones que el artista interpretó”, señaló, intentando bajarle el tono a la magnitud de la presentación que ha puesto en jaque la seguridad del INPEC.
El argumento central de la defensa se basa en tres puntos clave:
La legalidad aparente: El equipo del artista asegura que, al ingresar por los filtros oficiales y ver la infraestructura dispuesta, dieron por sentado que todos los permisos estaban en regla.
Falta de contacto con internos: Díaz afirma que la contratación se hizo a través de terceros y que en ningún momento hubo una negociación directa con los cabecillas de las estructuras criminales que allí se encuentran.
Cumplimiento de contrato: Para el mánager, el artista simplemente asistió a cumplir con un compromiso laboral, confiando en que el centro penitenciario era un entorno controlado por el Estado.
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Un “show” que apagó las mesas de paz
A pesar de la insistencia de la defensa en que se trató de algo informal, las imágenes que circulan en redes sociales muestran una tarima y un sistema de sonido que contradicen la idea de una visita casual.
El Gobierno Nacional suspendió los diálogos con las estructuras del Valle de Aburrá, al considerar que la cárcel se convirtió en un escenario de privilegios inaceptables. Por ahora, mientras el INPEC investiga quién dio la orden de dejar pasar los instrumentos.
Mánager de Nelson Velásquez dice que lo de la cárcel no fue un concierto, ¿Estaban rezando?
🚨Atención: imágenes exclusivas del concierto de Nelson Velásquez en la cárcel de Itagüí. Licor, tarima y comida, una rumba completa para los peores criminales de Medellín. Una vergüenza total. ¿Cómo entraron todo eso? ¿Qué estaban festejando? pic.twitter.com/4RIMoVCCqo
— Andrés Tobón (@tobonvillada) April 9, 2026
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