Resumen: El alcalde Federico Gutiérrez comparó declaraciones del ministro de Salud con las de Pablo Escobar tras su polémica respuesta sobre la crisis hospitalaria que afecta a instituciones como el Hospital San Rafael de Itagüí.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, arremetió contra el ministro de Salud, Guillermo Alfonso, tras sus polémicas declaraciones sobre la crisis que atraviesa el Hospital San Rafael de Itagüí.
Las declaraciones del funcionario generaron indignación en el mandatario paisa, quien no dudó en compararlo con afirmaciones del pasado dichas por Pablo Escobar y sus sicarios.
La controversia estalló luego de que el ministro respondiera con la frase “los ricos también lloran” cuando fue cuestionado en una entrevista sobre la situación del Hospital San Rafael de Itagüí, cuyo gerente, Luis Fernando Arroyave, apareció llorando públicamente al relatar cómo la crisis financiera afecta a su personal.
“Qué malas personas son, qué malos seres humanos son”, expresó visiblemente molesto el alcalde Gutiérrez, quien afirmó que las palabras del ministro le indignaban no solo como mandatario local, sino también como ciudadano colombiano.
Gutiérrez fue más allá y estableció una comparación histórica que ha generado controversia: recordó la masacre de la discoteca Oporto, ocurrida el 18 de junio de 1990, donde sicarios al servicio de Pablo Escobar asesinaron a 19 jóvenes.
“Eso mismo decía Pablo Escobar y sus sicarios cuando cometieron esa masacre: ‘que los ricos también lloran’. ¿En qué se diferencian hoy?”, cuestionó el mandatario.
Según el alcalde de Medellín, el Gobierno Nacional destruyó deliberadamente el sistema de salud bajo una supuesta “lucha de clases” que solo existe en la mente de sus dirigentes. “Para mejorar el sistema de salud no había que destruirlo. Lo destruyeron y están poniendo en riesgo la vida de millones de personas”, denunció.
Gutiérrez reveló cifras alarmantes: entre el 12 y el 18 de enero, la saturación promedio de los servicios de urgencias alcanzó el 92%. En alta complejidad llegó al 98,8%, con algunas instituciones reportando niveles de saturación superiores al 180%.
El mandatario explicó que esta sobresaturación se debe a que las EPS intervenidas por el Gobierno (que representan cerca del 65% del sistema) no entregan medicamentos a los pacientes.
“Cuando un paciente no recibe sus medicinas, se agrava y termina en urgencias. Por eso hay esa saturación terrible”, argumentó.
Caso del Hospital San Rafael de Itagüí ejemplifica la gravedad de la situación
La Nueva EPS le adeuda a esta institución $8.830 millones de pesos, lo que ha dejado al centro médico prácticamente sin liquidez para operar.
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El gerente Arroyave confesó públicamente que no puede pagar salarios completos, que ascienden a $2.500 millones mensuales, y que los proveedores ya no quieren despachar insumos básicos como agujas y jeringas.
“Ver a mis funcionarios llegar llorando, diciendo que no tienen con qué comer ni pagar arriendo, y tener que decirles que no puedo pagarles, ha sido devastador”, relató Arroyave, agregando que la mayoría son madres cabeza de familia.
Federico Gutiérrez insistió en que esta problemática no afecta exclusivamente a los sectores pudientes, como sugiere el discurso oficial.
“Aquí no solo los ricos lloran, lloran los pobres, llora la clase media, llora el país entero. Dejen de ser tan inhumanos, dejen de ser tan sinvergüenzas”, manifestó.
Mientras tanto, el Hospital San Rafael mantiene la atención pese a las dificultades. “Nuestra premisa es que son seres humanos que necesitan ayuda. Si llega un niño con apendicitis hay que operarlo, aunque sea con las uñas”, afirmó su gerente, quien viajará próximamente a Bogotá para reunirse con el interventor de Nueva EPS.
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