El fenómeno de la polarización en Colombia

Con motivo de mi renuncia a la militancia del partido Centro Democrático por su claro sesgo Globalista y por la implementación y defensa de sus nefastas políticas por parte del Presidente Iván Duque, que en mi concepto han llevado a Colombia a una grave crisis social y económica sin precedentes, junto con la posterior invitación que me hizo el “Pacto Histórico” a dialogar y a debatir en la mesa de las ideas y de los argumentos desde mi visión de Derecha Democrática y que concluyeron con la bienvenida que me hizo Gustavo Petro a ese pacto por twitter, he entendido perfectamente el fenómeno de la polarización en Colombia.

Sin haber concertado la fecha, lugar y hora de la cita para dialogar y debatir en el “Pacto Histórico, los dos lados de la moneda que más polarizan a Colombia, el Uribismo y el Petrismo, se manifestaron sorprendentemente por estos hechos, en las redes sociales.

De un lado me tildaron de traidor, de mamerto, de vendido, de tibio, de izquierdista, de oportunista, de infiltrado y demás calificativos despectivos. Que no han dicho. Más de 1.000 uribistas me han dejado de seguir en Twitter en mi cuenta @PoliticaPuntual, otro tanto me ha bloqueado y más de 60.000 interacciones se han generado por los trinos de mi renuncia al CD y por la bienvenida al Pacto Histórico que me hace Petro. La gran mayoría de los trinos de este lado de la moneda han sido insultantes, groseros y bastante bajos. Me sorprendió y tengo que decirlo, que muchas personas cercanas, estudiadas, muchas de ellas cultas, gente que lee y con bagaje intelectual, también se han manifestado indolentemente y sin capacidad dialéctica alguna. También es preciso reconocer que, de un porcentaje muy pequeño recibí algunos mensajes sensatos y bien intencionados, pero fueron pocos. Con elemental comprensión de lectura estos últimos entendieron simplemente que se trataba de un ejercicio democrático muy importante y de la mayor relevancia.

Del otro lado de la moneda por supuesto esculcaron mi hoja de vida en las redes sociales, comprobaron que en muchas oportunidades he hablado mal de Petro, como en efecto lo he hecho y con la fiereza que a veces nos embarga el fanatismo de la condición humana. Comprobaron y descubrieron que en alguna oportunidad utilice la palabra “feminazi” para referirme al grupo de mujeres que ejecuto actos vandálicos el día de la mujer en el centro de Bogotá y por supuesto presente mis excusas por el término utilizado, mas no por la denuncia del hecho sucedido. Muchos indicaron que yo era uribista y además uribestia, expresando que les parecía absurdo y una incongruencia invitarme al “Pacto Histórico”. Por supuesto varios indicaron también, al igual que los del otro lado, pero en sentido contrario, que era un caballo de Troya, que podía ser un infiltrado del CD, que podía ser otro manguito, un politiquero más, etc. Bastantes me dieron la bienvenida tengo que reconocerlo y en alto porcentaje. Otros muchos me empezaron a seguir en twitter y compensaron en parte la deserción a mi página del otro lado de la moneda. Con muchos de ellos ya debato y dialogo en las redes sociales con mucha capacidad dialéctica.

Lea también
Colombia, despensa del mundo

Dos días después de esos trinos recibí una invitación de Hollman Morris para hacerme una entrevista que duro una hora en su programa del Tercer Canal, https://www.youtube.com/watch?v=mL3qP77S-5k , en donde más que una entrevista, me sentí en un conversatorio respetuoso donde hablamos de pobreza, de educación, de políticas públicas, de oportunidades y de la necesidad de darle altura a la política en este país. Ojalá se repita y con otros actores de diferentes tendencias políticas de la vida nacional.

Con esta experiencia edificante, he podido comprobar en carne propia el nivel de intolerancia y polarización que se vive en Colombia, nuestra incapacidad dialéctica y nuestro nivel de juzgamiento y difamación. Aterra ver y sentir que en nuestro país dialogar y debatir en el marco de la constitución y las leyes sea tan mal visto. Sorprende que solo aceptar una invitación, se preste a malas interpretaciones, señalamientos, injurias y calumnias.

Será que escuchar el otro lado de la moneda es un pecado capital? Será que conocer de frente y directamente los argumentos de la otra Colombia está prohibido? Será que argumentar con fundamentos es imposible? Será que es imposible ejercer la democracia en Colombia? Parece que sí, pero me resisto a pensarlo y a aceptarlo.

Lea también
"Misael Cadavid, símbolo del servicio y la solidaridad": Luis Pérez Gutiérrez

Con la invitación que me hace el “Pacto Histórico” a dialogar y a debatir sobre las conveniencias e inconveniencias de un programa de gobierno construido desde la diferencia y con las mejores ideas, no pretendo nada más que se me escuche, tampoco creo que me vayan a convencer de sus ideas y fundamentos y tampoco por supuesto pretendo hacerlo por mi lado, faltaba más. Pero si me parece de la mayor importancia debatir, argumentar y escuchar fundamentos con la mayor altura y respeto, para sacar conclusiones propositivas en un gran ejercicio académico y político en bien del país.

A mi edad no me tomo nada personal y por supuesto todos los comentarios peyorativos, groseros o bajos que he recibido por mi renuncia al CD y por la bienvenida al Pacto Histórico que me hace Petro, los recibo como beneficio de inventario y como prueba fehaciente de la intolerancia e inmensa polarización que hoy cunde tristemente en todo Colombia.

Si deseamos salir del subdesarrollo la única vía es sentarnos a pensar, a discutir, a dialogar, a discernir y a debatir el futuro inmediato y de largo plazo de nuestro país, con todos los sectores de la sociedad.

No serán las ideas exclusivas de un sector político, las que saquen a Colombia de la crisis tan profunda que tenemos. Serán las mejores ideas de cualquiera de los sectores pensantes y políticos que hoy hacen parte de Colombia, las que habrá que implementar y ejecutar de la mejor forma y por la gente mejor capacitada. Esas ideas habrá que aceptarlas y apoyarlas con determinación y sin mezquindad alguna.

Dialoguemos, debatamos y persistamos en hacerlo. Ese es el camino y que tire la primera piedra el que esté libre de pecado.

@PoliticaPuntual

Lea también: La economía y el virus irracional de nuestros gobernantes

La opinión del autor de este espacio no compromete la línea editorial de Minuto30.com

Síguenos en:
Google Noticias Canal Telegram Canal Telegram