Resumen: Ana María Ramírez Cetina, niñera colombiana de 23 años, murió en el accidente de un Learjet 60 en Florida junto a la familia Robinson, para la que trabajaba. El presidente De la Espriella lamentó su muerte; eran nueve las personas a bordo.
El presidente Abelardo De la Espriella lamentó este martes 3 de noviembre el fallecimiento de Ana María Ramírez Cetina, la joven colombiana de 23 años que trabajaba como niñera en Estados Unidos y que murió el domingo en el accidente de un jet privado en Florida, una tragedia en la que perdieron la vida las nueve personas que iban a bordo.
«Con profundo dolor recibo la noticia del fallecimiento de nuestra compatriota Ana María Ramírez Cetina, víctima del trágico accidente ocurrido en Florida, Estados Unidos. Su partida prematura nos llena de tristeza. A su familia, amigos y seres queridos les envío un abrazo de corazón y toda mi solidaridad en este difícil momento. Que Dios les conceda la fortaleza y el consuelo necesarios para afrontar esta irreparable pérdida. Paz en su tumba», escribió el mandatario en su cuenta de X.
¿Quién era Ana María Ramírez Cetina?
La joven era bogotana e ingeniera biomédica, graduada de la Universidad ECCI. Hace casi dos años emigró a Estados Unidos junto con su mamá y se radicaron en Glenwood Springs, Colorado. Su hermana, Angie Ramírez Cetina, contó a Caracol Radio que a Ana María le tocó abrirse camino porque homologar su carrera era complejo: «Ella no se podía quedar quieta. Tenía que buscar un trabajo, tenía que buscar un ingreso y logró encontrar esto».
Ese trabajo era cuidar a Emma, de cuatro años, y a Charlie, de dos, los hijos del empresario tecnológico Adam Robinson, de 45 años, y de la ceramista Helen Sharp, de 40, una familia de Aspen (Colorado) que también murió en el siniestro. Robinson era director ejecutivo y cofundador de las compañías Retention.com, RB2B y Moltsets.
Su última llamada, desde el aeropuerto
El domingo en la mañana, ya en el aeropuerto con los dos niños, Ana María llamó a su hermana y le mandó una foto del avión en el que viajarían rumbo a North Eleuthera, en las Bahamas, donde la familia pasaría unos días de vacaciones. «Estaba muy feliz», recordó Angie, quien le respondió con una foto y un video de su hijo. La joven le contestó que los vería apenas aterrizara. «Y ya, y ahí no supe más de ella», relató. La noche anterior, Ana María había salido a comprar regalos para su mamá y para su hermana. «Siempre va a ser mi otra mitad», afirmó Angie.
En un comunicado conjunto, los familiares de las víctimas destacaron el vínculo que la colombiana construyó con los dos niños: «Anita María cuidó de Emma y Charlie con ternura y devoción, y era verdaderamente parte de la familia. Nos dejó un legado de amor y devoción incondicionales».
¿Qué se sabe del accidente?
El Learjet 60, matrícula N722BD, había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y cayó hacia las 12:50 del mediodía sobre Military Trail, cerca de Greenacres, en el condado de Palm Beach, donde abrió un cráter en la vía y estalló en llamas. Minutos antes, la tripulación había reportado hielo y turbulencia moderada a 35.000 pies y pidió ascender a 37.000; poco después declaró la emergencia y en una de las últimas comunicaciones se escuchó: «Vamos a estrellarnos contra el suelo».
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) informó que tiene indicios de que la aeronave se empezó a romper antes del impacto, aunque las conclusiones oficiales podrían tardar varios meses. El siniestro obligó a evacuar de manera preventiva a unas 600 personas de la comunidad de casas móviles de Cresthaven y, pese a la magnitud del impacto, no se reportaron muertos en tierra.
Además de la familia Robinson y de Ana María, en el avión viajaban Rachael Reed y Charmi Fehr, copropietarias de un hotel en Roatán (Honduras); el capitán Jeffrey Gregory, de 55 años, y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, una joven de 20 años que obtuvo su licencia de piloto a los 17.
La familia de Ana María se enteró de la tragedia a través de una llamada que recibió su madre y, por ahora, solo les han dicho que deben esperar. Mientras tanto, crecen los mensajes de solidaridad con la joven bogotana que, como lo demuestra el trino del presidente De la Espriella, hoy enluta a Colombia.
Trino del presidente Abelardo De la Espriella
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