Resumen: La Fuerza Aeroespacial Colombiana sigue la trayectoria del telescopio Swift, cuya reentrada se prevé para el 4 de noviembre tras casi 22 años de misión. Colombia está dentro de una amplia franja orbital, pero no hay un punto de caída anunciado para el país. La NASA espera que gran parte del observatorio se desintegre y considera improbable que sus fragmentos causen daños a una persona.
La reentrada del telescopio Swift a la atmósfera terrestre mantiene activo el seguimiento espacial en Colombia. El Centro de Operaciones Espaciales (SpOC) de la Fuerza Aeroespacial Colombiana analiza la trayectoria del observatorio de la NASA y las estimaciones sobre el momento de su descenso, previsto para este miércoles 4 de noviembre, después de casi 22 años en órbita.
El objeto tiene una masa aproximada de 1.450 kilogramos. Aunque la NASA espera que la mayor parte se desintegre durante el ingreso a la atmósfera, algunos componentes podrían sobrevivir y llegar a la superficie. Sin embargo, no existe un punto de caída anunciado para Colombia: la inclusión del país en la franja orbital no equivale a una predicción de impacto sobre su territorio.
¿Por qué Colombia aparece en el seguimiento del telescopio Swift?
La explicación está en la inclinación de la órbita. Las posibles zonas de reentrada de los fragmentos que sobrevivan se ubican entre los 20,6 grados de latitud norte y los 20,6 grados de latitud sur. Esta amplia franja alrededor del ecuador incluye a Colombia, otros países de América, territorios de África y Asia, además de extensas superficies oceánicas.
El SpOC utiliza sus capacidades de conocimiento de la situación espacial para revisar la información orbital disponible, seguir el desplazamiento del objeto y evaluar las estimaciones de tiempo y las zonas potenciales de reentrada. Se trata de un monitoreo de un evento espacial, no de la confirmación de una emergencia en una ciudad o departamento colombiano.
En su reporte divulgado el martes, la institución colombiana señaló una ventana estimada para el 4 de noviembre entre la 1:00 a. m. y las 3:00 p. m. Ese intervalo corresponde a una predicción y no a una hora definitiva. Las estimaciones pueden cambiar conforme avanzan las observaciones y se ajustan los cálculos sobre el descenso del observatorio.
Qué dice la NASA sobre los posibles fragmentos
La NASA indicó que la ubicación de los componentes que resistan el ingreso atmosférico depende del momento exacto en que ocurra la reentrada. Por ello, las zonas posibles pueden variar de un hemisferio a otro. La agencia estadounidense y la Fuerza Espacial de Estados Unidos mantienen el seguimiento del proceso y la actualización de sus predicciones.
La agencia calificó como improbable que alguien en la Tierra resulte afectado y publicó una estimación de riesgo de aproximadamente una posibilidad entre 2.100. Ese dato se refiere a que alguna persona pueda sufrir daños por el evento; no significa que cada habitante de Colombia tenga esa probabilidad de ser alcanzado por un fragmento.
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Una misión que observó las explosiones más potentes del universo
El observatorio Neil Gehrels Swift fue lanzado en 2004 para estudiar estallidos de rayos gamma, considerados las explosiones más poderosas del cosmos. Su misión principal estaba diseñada para durar dos años, pero terminó extendiéndose por más de dos décadas. Sus tres telescopios permitían observar distintas clases de luz y reaccionar rápidamente ante fenómenos de corta duración.
Además de detectar esos estallidos, Swift estudió galaxias activas alimentadas por agujeros negros supermasivos, explosiones de supernovas, estrellas con llamaradas de rayos X y objetos de nuestro propio sistema solar, como cometas y asteroides. También enviaba alertas a otras instalaciones para facilitar observaciones posteriores de los eventos detectados.
El final de la misión está relacionado con la pérdida de altura del aparato. Según explicó la NASA, la actividad solar reciente aumentó el arrastre atmosférico que experimentaba el satélite. Un intento de servicio para elevar su órbita terminó sin ejecutar esa maniobra, y el observatorio continuó descendiendo.
El 20 de octubre llegó a unos 275 kilómetros de altitud, entró en modo seguro y el equipo de operaciones envió el comando que puso fin a su actividad científica para prepararlo para la reentrada. El seguimiento anunciado en Colombia se concentra ahora en esa etapa final, con una distinción importante: conocer la franja de su órbita no permite señalar por anticipado un lugar específico de caída.
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