Resumen: La Alcaldía de Medellín inauguró en la UVA La Alegría (Manrique) el primer Centro de Lavado Comunitario público de la ciudad, una estrategia del Sistema de Cuidado diseñada para dignificar y aliviar la carga de trabajo doméstico no remunerado de las mujeres cuidadoras, madres cabeza de familia y adultas mayores de la Comuna 3. El proyecto les permite acceder de forma gratuita al lavado y secado técnico de sus prendas, reduciendo las cerca de siete horas diarias que dedican a los quehaceres del hogar (en contraste con las tres horas de los hombres). El impacto clave de esta iniciativa radica en que, mientras las máquinas hacen el trabajo pesado, las beneficiarias aprovechan ese tiempo libre para asistir a cursos de autonomía económica, atención psicológica, clases de yoga, aeróbicos y masajes, transformando una obligación cotidiana en un espacio propio para su bienestar y desarrollo personal.
Lavar la ropa a mano, la falta de una lavadora propia, no contar con un espacio adecuado para secar las prendas o las dificultades físicas que llegan con la edad son desafíos diarios para cientos de mujeres en los sectores populares de Medellín. Para transformar esta realidad, la Alcaldía de Medellín puso en marcha el primer Centro de Lavado Comunitario público de la ciudad, una iniciativa que busca aliviar la carga del hogar de las madres cabeza de familia, adultas mayores y cuidadoras.
El espacio está ubicado en la UVA La Alegría, en la Comuna 3 (Manrique), y funciona bajo una premisa innovadora: mientras las máquinas lavan y secan la ropa, las mujeres reciben tiempo para ellas mismas.
Innovación tecnológica y social al servicio de la comunidad
El centro está equipado con cuatro torres de alta tecnología (lavadora y secadora integradas). Según explicó Isabel Olivares, operaria del centro de lavado, actualmente el programa beneficia directamente a 38 mujeres de la zona, quienes asisten dos veces por semana. El proceso operativo incluye el registro, pesaje y conteo de la ropa antes de ingresar a los ciclos de lavado, garantizando un servicio ordenado y eficiente.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, destacó el impacto integral que tiene este proyecto para la calidad de vida de las ciudadanas:
«Van a llegar aquí con su ropita y ellas, una vez entran y entregan esto, se van a dedicar dos horitas para ellas. Les vamos a hacer masajes, van a tener clases de aeróbicos, clases de yoga y clases de formación».
Una estrategia para reducir la brecha de género en el hogar
Este centro de lavado no es un esfuerzo aislado; forma parte del Sistema de Cuidado de Medellín. La Secretaria de las Mujeres de la ciudad, Valeria Molina Gómez, enfatizó la urgencia de estas políticas basándose en las alarmantes cifras de desigualdad en el trabajo doméstico no remunerado.
7 horas al día: Es el tiempo promedio que dedica una mujer en Medellín a las tareas de cuidado directo, indirecto y labores domésticas.
3 horas al día: Es el tiempo que dedican los hombres a estas mismas tareas en la ciudad.
«Lo que se quiere es que las mujeres cuidadoras puedan bajar esas horas de cuidado y tengan calidad de vida, conectarse con sus sueños y hacer redes de apoyo», afirmó la secretaria Molina. Mientras el centro asume la tarea del lavado —que de forma tradicional puede tomar hasta 6 horas en un hogar—, las usuarias reciben una amplia oferta comunitaria que incluye cursos de autonomía económica, atención psicológica en ‘escuchaderos’, arteterapia y círculos de la palabra.
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«Un alivio para el bolsillo y el cuerpo»: Hablan las beneficiarias
El impacto positivo en la economía familiar y en la salud física es el denominador común entre los testimonios de las habitantes de Manrique:
Doris Higuita, beneficiaria del sector, relató las limitaciones de su vivienda actual: «Yo no tengo patio ni balcón para extender mi ropa. Acá me la entregan ya lista y seca. Además, aprovecho para hacer un curso en la UVA».
Doralba Cardona resaltó el alivio financiero que representa el proyecto: «Yo no tengo lavadora, me tocaba alquilar una. Esto le ayuda mucho al bolsillo. Lavar a mano pesa mucho, pero uno hace el modo de traerla acá».
Dionny Castrillón valoró el espacio como una oportunidad de crecimiento personal: «Agradezco a la Alcaldía porque me dan la oportunidad de sacar un tiempecito para mí. Participo en las aulas y en la Biblioteca de la Confianza mientras me ayudan con el lavado».
Con este proyecto piloto en Manrique, Medellín da un paso clave hacia el reconocimiento, la reducción y la redistribución del trabajo de cuidado, apuntando a un modelo de ciudad más equitativo donde las labores del hogar dejen de ser una barrera para el desarrollo de las mujeres.
Así funciona el primer Centro de Lavado comunitario de Medellín que dignifica a las mujeres cuidadoras
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