Foto de cortesía.
En un hecho que evidencia la crudeza de la guerra y la necesidad económica, los pobladores de Piendamó y Morales, en el centro del Cauca, no se detuvieron ante los cilindros de gas propano que las disidencias en Cauca ubicaron sobre la vía.
La necesidad de contar con gas para sus cocinas pudo más que el miedo, por lo que decidieron llevárselos.
Los alzados en armas habían dejado estos cilindros pintados con la bandera de Colombia y símbolos de las Farc como un señuelo para impedir el avance del Ejército en medio de fuertes combates en la zona. Sin embargo, los habitantes, al ver que los cables que tenían eran de adorno y no representaban ningún peligro, aprovecharon la oportunidad de conseguir estos elementos, que en la región pueden costar hasta 80 mil pesos.
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Este inusual episodio tuvo lugar el mismo domingo en el que los criminales atacaron la subestación de Policía de El Carmelo, Cajibío, un municipio cercano, dejando a un patrullero muerto y varios uniformados heridos.
El insólito momento de la situación quedó registrado en redes sociales. En videos compartidos, se ve cómo un motociclista se detiene junto a uno de los cilindros, y con total calma, se baja a posar para tomarse una foto con el supuesto explosivo.
Este desafío, en el que la vida parece valer menos que el alto precio del gas, demuestra la crudeza del conflicto y la desesperación de una comunidad que ha elegido arriesgarse por sus necesidades.
2025-09-16
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