El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, asumió de forma directa la atención de la emergencia nacional provocada por el devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia a las 7:34 a.m. de este lunes 10 de agosto.
El movimiento telúrico, cuya profundidad se calculó entre 96 y 107 kilómetros y tuvo una duración superior a los dos minutos, localizó su epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó, donde se registran viviendas destruidas, múltiples heridos y severos daños materiales.
Ante la gravedad del evento, el jefe de Estado anunció la instalación inmediata de un Puesto de Mando Unificado para articular las labores de rescate y auxilio a los damnificados.
De igual forma, el mandatario le exigió un balance minucioso e instantáneo al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), al tiempo que confirmó que se desplazará personalmente a la ciudad de Pereira para supervisar la respuesta institucional en el Eje Cafetero.
Las consecuencias del terremoto se sintieron con dureza en varias regiones. En
Manizales se reportó el colapso parcial de la cúpula de la Catedral Basílica Metropolitana y vehículos aplastados por escombros, mientras que las terminales aéreas Matecaña de Pereira y El Edén de Armenia debieron suspender sus operaciones por fallas estructurales.
Tras registrarse una réplica de magnitud 4.8 en Nóvita, De la Espriella envió un mensaje de calma asegurando que todo el aparato estatal se encuentra desplegado para atender a las comunidades golpeadas.