Resumen: Una protesta juvenil convocada por TikTok terminó en graves disturbios en el centro de Barcelona: 128 detenidos, 73 de ellos menores, 15 policías heridos, 23 comercios vandalizados y 33 incendios. Las autoridades catalanas lo calificaron de "violencia gratuita y vandalismo" y advierten que habrá consecuencias judiciales, también para los padres de los menores detenidos.
Lo que arrancó como una convocatoria que corrió de móvil en móvil por TikTok terminó en una noche de caos en pleno corazón de Barcelona. Cerca de 600 jóvenes, la mayoría vestidos de negro, se concentraron este sábado en la plaza de Cataluña y la jornada derivó en graves disturbios: 128 personas fueron detenidas, 73 de ellas menores de edad, y 15 agentes de policía resultaron heridos, cuatro de gravedad, según el último balance entregado este domingo por los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica de Cataluña.
La protesta no había sido comunicada a las autoridades y se propagó especialmente a través de TikTok, bajo consignas como «institutos indignados», el mismo lema que enarbolan los estudiantes en las movilizaciones de Francia. El Departamento de Interior catalán ve en la convocatoria un posible «espejo» de las protestas organizadas en varias ciudades europeas, algunas de las cuales ya han terminado en episodios violentos.
Saqueos, barricadas y fuego en pleno centro
Los incidentes arrancaron cerca de las 6:00 de la tarde (hora local). Sin organización visible ni recorrido de manifestación, grupos de jóvenes con el rostro cubierto la emprendieron contra el mobiliario urbano y los locales comerciales del centro: destrozaron los escaparates de tiendas de electrónica, ropa, calzado y ópticas, y saquearon la mercancía que había en su interior.
En paralelo, los manifestantes prendieron fuego a mobiliario urbano y a toldos de terrazas, y levantaron barricadas con contenedores de basura, motos y bicicletas que ardían en mitad de la calle. Los Mossos d’Esquadra contabilizaron 23 comercios vandalizados y 33 incendios, en los que tuvieron que intervenir los bomberos. Los primeros reportes hablaban de 14 establecimientos saqueados.
Durante el operativo, la policía catalana decomisó armas blancas, espráis, pasamontañas, pirotecnia y piedras, entre otros elementos. Los actos violentos se prolongaron hasta cerca de las 10:00 de la noche, cuando se dieron por extinguidos los últimos incendios.
Centro cerrado y clientes atrapados en las tiendas
La Guardia Urbana cerró los accesos a la plaza de Cataluña, en el tramo entre la plaza Urquinaona y Universitat, mientras los comercios de la zona, incluido El Corte Inglés, bajaron las persianas tras desalojar a los clientes; algunos reforzaron los escaparates con maderos. El cierre repentino dejó a centenares de personas atrapadas dentro de algunos establecimientos, que solo pudieron salir por puertas traseras o de emergencia cuando los incidentes se lo permitieron.
También se cerraron la estación de Renfe de plaza Cataluña y la de Ferrocarriles de la Generalitat, por lo que los trenes dejaron de parar en ese punto de la ciudad. A través de su cuenta de X, los Mossos pidieron a la ciudadanía no acercarse a la plaza ni a sus alrededores por la presencia de grupos «violentos» que quemaban contenedores, vandalizaban el mobiliario y lanzaban piedras contra los agentes.
«Violencia gratuita y vandalismo»: la reacción de las autoridades
La consellera de Interior, Núria Parlon, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, comparecieron ante los medios para dejar claro que la concentración no defendía ningún «derecho» ni tenía relación con la acampada por el acceso a la vivienda instalada desde hace semanas en la misma plaza de Cataluña. Para ambos, lo ocurrido fue un episodio de «violencia gratuita y vandalismo».
Collboni advirtió que el Ayuntamiento se personará en los procesos judiciales que se abran y que los disturbios «tendrán consecuencias», tanto para los mayores de edad como para los padres de los menores detenidos, que son más de la mitad del total: 73 de 128.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, condenó los destrozos en un mensaje en X: «La violencia no tiene cabida en Cataluña. Nunca», y agradeció el trabajo de los Mossos para proteger a la ciudadanía y al comercio. Desde la política nacional, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que los disturbios demuestran que España necesita «un cambio» y apeló a la «convivencia».
Las autoridades catalanas siguen analizando la convocatoria y no descartan nuevas detenciones a medida que avance la identificación de los participantes en los destrozos.
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